Formar para la empatía

  • Teresa Galicia Cordero
La empatía como parte de la Inteligencia social comprende lo que sentimos sobre los demás

Todo lo que acontece en el vivir cotidiano en este tiempo, urge a buscar alternativas de formación que permitan seguir adelante en un contexto de incertidumbre, esta formación tendría que abarcar a toda la sociedad y no solamente a los procesos escolarizados.

Sugerir un proceso educativo cuyo fin, en términos reales, pueda mejorar la calidad de vida de vida de cada persona y de quienes les rodean. Si bien los currículos planteados en el sistema escolar formal lo determinan, en los hechos aún hay grandes retos porque se sigue separando lo que sucede en la escuela, aún a distancia o virtual, de lo que sucede en los diversos contextos que existen en nuestro país.

Es un hecho que estamos inmersos en circunstancias complejas para el buen vivir, no solamente en nuestras comunidades, en buena parte del mundo, existe un alto índice de incertidumbre y dolor que está dejando el paso de la pandemia, miles de familias enfrentadas a problemáticas personales, sociales y económicos que no son sencillas de resolver ante una realidad sumamente diferente, ante lo cual te remites a la ley natural de adaptarte para poder sobrevivir.

En mis pocas salidas, observo cada vez más a niños y adolescentes en días y horarios escolares, que están acompañando y ayudando a sus padres en las ventas de diversos productos  que se expenden en las calles, estas acciones pueden tener diversos orígenes, por ejemplo, puede ser la necesidad económica, el aburrimiento o porque necesitan ser útiles para la familia en estos momentos de crisis, las respuestas seguramente son diversas porque cada niño, adolescente o joven  y sus familias,  viven realidades diferentes.

            La incertidumbre, el duelo y la muerte ronda en muchos hogares y sigo pensando que la educación puede contribuir propiciando contención en estos momentos difíciles, si bien es muy importante garantizar una educación de calidad en Puebla con las estrategias de la campaña implementada actualmente denominada “Nadie afuera, Nadie atrás”, cuyo propósito es, a través de acciones solidarias, otorgar el acompañamiento y reforzamiento del aprendizaje de las y los alumnos, habría que considerar entonces, el aspecto socio emocional no solo de los alumnos, también el de los maestros y hasta de las familias porque todo abona en el entorno inmediato de las y los  alumnos.

            La inteligencia emocional, tiene que ver con lo que sucede al interior de las personas, que se desarrolla para la percepción y expresión adecuada de las emociones, la conciencia y comprensión emocional, así como la autorregulación de nuestras emociones, se vincula además con lo que sucede a nuestro alrededor y que nos permite percibir las emociones de los otros, teniendo en cuenta como piensan y como sienten.

La empatía tiene una gran implicación con el ajuste emocional y social de los seres humanos, desarrollar estas habilidades nos permite ponernos en el lugar de otra persona, de comprenderla, de sintonizar con sus sentimientos o preocupaciones. Goleman señala que la empatía forma parte de la Inteligencia social y que comprende lo que sentimos sobre los demás y lo que hacemos con la conciencia social.

Los formadores podemos ser prosociales para hacer visible la empatía, es decir, formar para reconocer qué siente, cómo se siente y porqué se sienten anímicamente las personas y actuar en consecuencia. Una actitud empática prosocial supone compartir, colaborar, consolar y ofrecer ayuda a los demás.

            Por eso, es tan necesario desarrollar las habilidades relacionadas con la empatía y poder implementarla transversalmente o tal vez como en Finlandia,  implementar materias específicas relacionada con la empatía, a partir de cambios drásticos a nuestros modelos educacionales, poniendo el acento en los aprendizajes y en la formación de los estudiantes por sobre sus resultados en pruebas académicas , desarrollando habilidades clave para la convivencia entre las personas preocupándose y ocupándose del otro. Si bien las matemáticas y el español son importantes, también lo es el saber vivir junto a los demás.

            Pero no solamente en las escuelas podemos hacerlo, insisto en el papel que podrían jugar los Medios de Comunicación y las TIC en la conformación de personas más empáticas y resilientes, si bien habría que trabajarlo de manera explícita con las familias y en las escuelas, es importante lograrlo con el apoyo de los medios que hacen posible la comunicación en este país.

            Veo con enorme frustración como empiezan ya las campañas electorales, donde nunca se piensa en los ciudadanos, hay un gran clima de desolación y de incertidumbre, existe aislamiento, angustia, depresión por lo que se está viviendo y familias enteras que ni siquiera han podido despedirse de sus seres queridos, ni realizar los rituales que les ayuden a sobrellevar su pena y, los partidos políticos, sin mostrar un mínimo de empatía.

            Me pregunto el sentido que tiene abonar en la construcción de una sociedad polarizada con mensajes agresivos y hasta insultantes, la manera en la que se realizan sus spots se percibe como una política incendiaria cuyo único fin es lograr votos, aunque después trabajen para ellos mismos y sus grupos por el poder, nada que tenga que ver con la empatía.

            Por lo pronto, iniciemos en familia y en nuestro entorno el ejercicio de ponernos en el lugar de los otros, intentando contrarrestar toda la avalancha de mensajes y de acciones que producen aún más incertidumbre que la propia pandemia que estamos viviendo, en lo que, tanto en la educación formal e informal surja la posibilidad de formar sistemáticamente en habilidades clave para la convivencia a través de la empatía.

             Les invito a reconocer sus emociones, a trabajarlas y por supuesto, a abrazarlas.

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Teresa Galicia Cordero

Doctora en Educación, investigadora social, formadora de docentes, diseñadora, asesora de cursos, talleres, diplomados presenciales y en línea, coautora de la iniciativa “Encuentros educativos. Resignificar la experiencia”.