Día de Muertos en Huaquechula

  • Edwin Mora
La belleza de esta tradición se mezcla con el recuerdo de familiares, amigos y vecinos

Una cosa que nos hace humanos es el miedo a la muerte, pues nadie sabe qué nos sucederá. Por ello, buscamos dejar algo que haga que otros nos recuerden, sea un legado o simplemente las memorias. Si no podemos llevarnos algo de esta vida, la historia se ha movido en torno a dejar algo trascendente cuando nos vayamos.

También la muerte deja los vacíos en nuestras vidas de quienes nos adelantaron. En su memoria, pensamos en fechas, ritos y diversas ceremonias para honrarlos, sabiendo que alcanzamos consuelo en la remembranza y la celebración de quienes no están con nosotros. En breve, celebrar a nuestros difuntos también es festejar la vida de quienes los recordamos.

Aunque cada cultura celebra a sus difuntos a finales de octubre e inicios de noviembre, México es famoso por el Día de Muertos. En este ritual, que tiene sus orígenes desde tiempos prehispánicos, invitamos a quienes ya no están aquí a volver a ser parte de nuestras vidas, aunque fuese por algunas horas. Destacan las fiestas en lugares como Pátzcuaro, en Michoacán, Mixquic, en la Ciudad de México y en Huaquechula, aquí en el estado de Puebla.

Cada Día de Muertos, la ceremonia empieza a las dos de la tarde, cuando tocan las campanas de las iglesias y se abren las puertas de las casas para darle la bienvenida a nuestros difuntos. No en todos los hogares construyen un altar, sino aquellos donde se experimentó una pérdida en este año. Para quienes vivimos en Huaquechula, la belleza de esta tradición se mezcla con el recuerdo de familiares, amigos y vecinos. Esos lugares se convierten, en puntos de reunión, remembranza y hospitalidad para propios y extraños.

Quien visite Huaquechula en Día de Muertos, será recibido en las casas donde se levantan altares con ofrendas de chocolate de agua, pan, atole, tamales, mole y en ocasiones hasta pozole. Como muestra de voluntad y respeto por parte de quienes visitan, sólo se espera traigan una vela o veladora para recordar al difunto “ánima bendita”.

De la misma forma que cada región del país tiene sus propias formas de montar un altar, en Huaquechula se guarda una tradición que conserva símbolos tanto indígenas como españoles. Ya sea que hayan venido, o conozcan fotos, cada uno está dividido en tres niveles, cada uno con su propio significado.

En el primer nivel, llamado terrenal, se coloca todo lo que le daba alegría al difunto, como alimento o bebida. Recordamos a la persona, en su paso por este mundo y cuanto dejó entre nosotros. Al subir la mirada, llegamos al nivel que llamamos del difunto, representando la unión de lo humano y lo divino. Destacan ahí unos ángeles de barro que llamamos “llorones”, quienes lamentan al ser querido que se nos fue en este año. Dominando el altar, en la cúspide, se observa el nivel de lo divino, donde las imágenes religiosas distinguen al altar propiamente dicho.

Nuestras tradiciones forman parte de nuestra identidad. Reflejan no solo una raíz antigua, sino la forma que van transformándose día a día, convirtiéndose en un reflejo de cada uno de nosotros. Mostremos lo que representamos y compartámoslo con quien, de manera respetuosa, se acerca a convivir con los huaquechulenses, pasados y presentes.

Los invito, a quienes nos hayan visitado, a compartir sus fotos de los altares en sus redes sociales, para que todos puedan apreciar su belleza. Si en esta ocasión no pueden, pondré las fotos que tengo en mis redes sociales. Celebremos no solo a nuestros muertos, sino la belleza de nuestras tradiciones.

Abogado, Emprendedor, Mtro. En Gobierno y Administración por la BUAP, Presidente Municipal de Huaquechula (2014-2018)

 

 

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Edwin Mora

Abogado, emprendedor, Maestro en Gobierno y Administración por la BUAP, Presidente Municipal de Huaquechula (2014-2018)