Crisis de desconfianza y legitimidad en la CNDH

  • Germán Molina Carrillo
La crisis de la CNDH por la designación y actuar de su titular, a favor de AMLO y la 4T

La historia de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México, no ha feliz, desde su fundación, debido a que siempre ha estado cargada del estigma de ser un organismo sometido a la voluntad del Presidente en turno y de que la designación de su titular ha sido determinada por cuestiones de conveniencia política, más que de una valoración adecuada e independiente de la trayectoria, de quienes han aspirado a ocupar tan distinguido cargo. En este sentido, se pensó que dicho nombramiento al tener su origen en la sociedad civil, estaría libre de representar otros intereses, que no fueran más que de los ciudadanos y organizaciones sociales, como las ONGS, Universidades, Colegios de Profesionistas, Organizaciones defensoras de los Derechos Humanos, entre otros organismos que pueden postular candidatos al proceso de elección del Ombudsman Nacional, de acuerdo a lo establecido en la Constitución General de la República y de la Ley de la CNDH; sin embargo, los hechos han demostrado lo contrario, es decir, que los grupos en el poder, si algo no quieren tener como un contrapeso en el ejercicio de su función, es a un Ombudsman incómodo e independiente, que le corrija la plana y le esté señalando los errores y excesos de su actuar y el de sus funcionarios.

Esa ha sido la principal preocupación de los Presidentes de la República y de los Gobernadores de los Estados en la historia de la CNDH y las Comisiones Estatales, contar siempre con un Presidente de dichos organismos, a modo; es decir, que haga como que defiende los derechos humanos de los ciudadanos, pero consciente de que debe su encargo y presupuesto al Gobierno en turno y su grupo, quienes si consideran que está cumpliendo con su cometido, pueden en determinado momento retirarle su apoyo y destituirlo por medio de las legislaturas federal o estatales según corresponda.

Muchos analistas, llegamos a pensar, que atendiendo al discurso del Presidente López Obrador y del Partido que lo llevó al poder, como el mismo lo ha declarado “No somos iguales a los gobiernos del período neoliberal” las cosas ahora sí, serían distintas y estábamos arribando a una nueva época en la Defensa y protección de los Derechos Humanos en México, y que dejaríamos de ver a una CNDH proteccionista del Gobierno federal y de sus abusos, haciendo efectivos los principios que rigen su actuación, conforme al apartado B del Artículo 102 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos ; sin embargo, las cosas no sólo no ha mejorado, sino que han empeorado, desde la designación de la actual titular del organismo Rosario Piedra Ibarra por el Senado de la República en una decisión que ha sido duramente cuestionada y que incluso ha llegado hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, por un proceso viciado de origen, en el que en todo momento, se criticó, no sólo su militancia pública en MORENA y los cargos que ha ocupado en el partido, sino también su cercanía con el Presidente de la República, lo cual se pasó por alto por una mayoría de Senadores que avalaron su designación, a pesar de todo y de las inconformidades de los demás participantes en el proceso, que vaticinaron que había llegado al cargo, como pago de una factura del Presidente con su madre Rosario Ibarra de Piedra y para cubrirle las espaldas en los casos que llegaran a denunciarse ante la CNDH.

Obviamente el Presidente, rechazó dichos señalamientos y los atribuyó a que provenían de sus enemigos políticos para tratar de descalificar el proceso, pero que no tenían ningún sustento para que se les diera crédito, ya que respetaría el trabajo de la CNDH y atendería sus recomendaciones, por estar a favor de la defensa de los Derechos Humanos.

Sin embargo, los acontecimientos de los últimos meses, sólo han venido a confirmar lo que en su momento se denunció por los opositores a la llegada de Rosario Piedra Ibarra como titular de la CNDH, su actuación ha sido gris y plegada a los intereses del Gobierno federal, incluso con la denuncia realizada por el Diario Reforma en días pasados, donde señala que en el país se han cometido más de 45 masacres en lo que va del actual Gobierno, aún y cuando en el segundo informe de labores del Presidente, señaló que en el país se habían acabado las masacres, la titular de la CNDH guardó silencio y a la fecha, no ha emitido una recomendación sobre las mismas para obligar a las autoridades a esclarecer los hechos y dar con los responsables, es decir, con el pretexto de la pandemia del Covid 19 que trajo como consecuencia una parálisis parcial del trabajo del organismo lo que le vino como anillo al dedo) las investigaciones se encuentran atrasadas y no es posible precisar a donde llegarán, porque ya hay diversos grupos de la sociedad civil que ya están solicitando su destitución, por la falta de atención a sus quejas en temas tan sensibles como la violencia en contra de las mujeres, los feminicidios y las desapariciones, en los que la CNDH no ha actuado a favor de las afectadas y sus familiares.

Seguramente Piedra Ibarra, con el apoyo del Presidente continuará en el cargo y los responsables de su designación no volverán a ocuparse del tema, ya que en este momento existen otras prioridades e intereses que son más importantes para ellos como lo es el proceso electoral 2021, el más grande en la historia del país.

En conclusión seguimos en el hoyo y cavando en materia de la defensa y protección de los Derechos Humanos, con organismos de ornato, que sólo sirven para vivir del presupuesto y subordinados al grupo en el poder que les dio el nombramiento, total: para eso se alquilaron.                                                       

                                                               *Director General del Instituto de Ciencias Jurídicas de Puebla.     

Opinion para Interiores: