De la partida de Ruth Bader Ginsburg

  • Diana Galaviz Briones
La violencia que ella sufrió sigue presente en la vida de las mujeres

"El pedestal sobre el cual han sido colocadas las mujeres, tras ser inspeccionado de cerca, con mucha frecuencia ha demostrado ser una jaula”. – RGB

Ruth Bader, fue la segunda mujer en llegar a la Corte Suprema de Estados Unidos en donde sirvió 27 años a su nación, durante todo ese tiempo se consolidó como una mujer liberal al votar a favor en proyectos como la legalización del aborto, a favor de la clase trabajadora, de la comunidad homosexual, la separación de la iglesia y estado, de la igualdad de género y especialmente a favor de los derechos de las mujeres.

Sin embargo, su vida académica, laboral y profesional estuvo llena de obstáculos relacionados a la discriminación y violencia ejercida contra las mujeres. En 1956, comenzó a estudiar derecho en la Universidad de Harvard en donde su generación estaba conformada por nueve mujeres y 500 hombres, y a pesar de haberse graduado con honores, durante toda su estancia se enfrentó a un sin número de señalamientos y cuestionamientos de su inteligencia.

De igual forma, atravesó dificultades para conseguir empleo pues ningún bufete jurídico la contrató argumentando que una mujer podría ser una distracción en un espacio lleno de hombres, por ello decidió adentrarse en la academia dando clases en la Universidad de Columbia.

Y como las mujeres nos volvemos feministas a partir de nuestra propia historia, en 1972 se convirtió en una de las fundadoras del Proyecto de Mujeres de la Unión para las Libertades Civiles en América (ACLU) para impulsar la igualdad sustantiva, tanto de hombres como de mujeres.

Muy inteligentemente, Ruth Bader decidió evidenciar la desigualdad entre ambos sexos a partir de la tesis del juez Thurgood Marshall la cual defendió los derechos de la comunidad afroamericana haciendo alusión que a pesar de que los derechos para dicha comunidad y para las mujeres se encontraban consagrados en la Constitución de los Estado Unidos, estos no se aplicaban en la vida cotidiana.

Uno de los casos más evidentes sobre discriminación de género que Ruth Bader hizo ver a los magistrados fue el caso de Stephen Wiesenfeld, un hombre a quien le fue negada una pensión debido a que estas únicamente podían ser reclamadas por mujeres en 1975 y desde ese momento, la incansable Ruth dedicó su vida para abrogar y reformar todas aquellas leyes que impedían el pleno goce de los derechos humanos de grupos históricamente invisibilizados y violentados.

Sin duda, su muerte deja un vacío en la política de Estados Unidos el cual tendrá que ser ocupado por una persona afín al Presidente que permita consolidar sus intereses y proyecto de gobierno pero dejando a un lado todo lo que conlleva dicha estrategia, deja un gran vacío por la defensa de las libertades fundamentales.

Su muerte también nos permite hacer un "corte en la caja" sobre los pendientes por alcanzar un mundo libre y justo e identificar que situaciones de violencia por las que ella pasó se siguen replicando en la vida de las mujeres.

¿Las mujeres seguimos teniendo dificultades para ejercer en profesiones y en lugares que históricamente han sido ocupados por hombres?

¿Las mujeres aún tenemos dificultad para acceder a puestos de mando y obtener un salario igual remunerado al de un hombre por las mismas responsabilidades?

¿A las mujeres se nos sigue cuestionando nuestra inteligencia y capacidad para desarrollar ciertas funciones?

Sin miedo a equivocarme, mi respuesta a las anteriores interrogantes es SÍ. Por ello, la muerte y legado de Ruth Bader es una invitación a la reflexión y la lucha porque ahora que estamos juntas y que sí nos ven, se va a caer.

@DianaGalavizBr

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Diana Galaviz Briones

Licenciada en Ciencias Políticas por la UPAEP. Fundadora de "Yo Podría Ser Tu Hija". Premio Municipal Puebla de Juventud 2019 y Ganadora del Premio "Natalia Serdán" 2020.