El hijo de Mocorito v.s el hijo de doña Cuquita

  • Antonio Madrid

No cabe duda. Como al narcotráfico, cuando realmente se quiere eliminar una organización, del tipo que sea, hay que pegarle en el ala financiera.

Y eso es lo que está haciendo el gobierno federal contra Antorcha Campesina, la organización familiar de Aquiles Córdova Morán.

Y es que históricamente, desde su nacimiento, dicha agrupación encontró en la negociación política una mina de oro. Lo hizo con el PRI, a quien amenazaba con movilizaciones y plantones monumentales si no se cumplían sus peticiones de recursos económicos y obras a favor de “los más pobres de México”. Lo hizo también con el PAN, a quien doblegó y a cambio otorgó todos sus favores, que no eran pocos, al apoyar sus candidaturas, una vez logrado el pacto, de manera irrestricta.

Lo hizo en Puebla con Moreno Valle, a quien apoyó sin cuestionar sus métodos nada ortodoxos. Lo hizo a nivel federal con Peña Nieto, a quien tampoco cuestionó sus veleidades.

Pero con la 4T, topó con hueso. Y es que se encontró con la horma de su zapato, pues es bien sabido que López Obrador, al igual que el antorchismo, crecieron bajo el abono de las protestas, de la llamada lucha social, del amago, para obtener dividendos. Son tan parecidos, que saben de que pie cojean y que no pueden subsistir juntos.

Y algo peor para el antorchismo, se encontraron con un caudillo, a quien no le gusta que le marquen la agenda, que lo presionen, que lo amaguen y mucho menos, que lo condicionen. Y que en su proyecto político tiene marcado controlar todo, particularmente los recursos económicos, mismos que como podemos ver, el antorchismo maneja –a su nivel- de manera cuantiosa (El flujo financiero de sus veinte cuentas congeladas, alcanza los 2 mil 810 millones de pesos).

Antorcha es un emporio. Maneja refaccionarias, gasolineras, unidades habitacionales, taxis, microbuses, constructoras.

Es cierto, como organización que busca ser independiente del gobierno, tiene razón en allegarse de recursos propios, para poder operar libremente. El problema es que esos recursos no son precisamente producto del empresariado libre, sino precisamente de recursos obtenidos de los gobiernos.

Hoy, que la 4T ha decidido borrar del mapa a Antorcha, ha hecho lo que tiene que hacer, desgastarlos financieramente. Por eso don Aquiles se ha vuelto loco. Y desde su pulpito, rodeado de guardaespaldas –como un jefe de estado cualquiera- de manera estentórea y levantando el índice derecho a manera de advertencia, ha dicho que “si se atreven a tocar a los negocios de Antorcha, esto, se habrá de convertir en una protesta nacional que no va a parar y de una vez lo quiero dejar claro.”.

Tiene razón. Duele más el bolsillo, que la lucha social.

Faltaba más.

***

Y hablando de personajes que no caben en un solo proyecto, nos encontramos en el escenario del pueblito lindo de Huauchinango a Rogelio López y Gustavo Vargas.

Uno es de Mocorito, Sinaloa. ¿Ajua, pues’n!

Otro es del meritito Huauchinango.

Uno tiene acento norteño. Ajúa, de nuevo, pues´n.

El otro es huachi de corazón.

Uno ya fue presidente de Huachi.

El otro lo es también.

Y a ambos, los ha traicionado el PRI. Faltaba más.

Hoy los une un mismo anhelo: Volver a ser alcaldes de nuestro sufrido Huachi.

Gustavo en la reelección. Rogelio repetir luego de varios años y una derrota encima.

Una cosa queda clara: En Morena no caben los dos.

Y dicen que Gustavo lleva mano.

El columnista entrevistó a los dos por separado recientemente y no se la mentaron nada más porque son muy respetuosos. Pero Rogelio dijo que el piloto helicopterista nada más llegó a robar al puesto, mientras que don Tavo, luego de una copiosa comida en Papatlazolco, dijo algo lapidario: “Yo no me quedo con terrenos ajenos”.

¿Se conocen o los presento?

***

Llega Pancho Aguas Frescas más inflado que un pavorreal.

  • ¿Cómo estás mi Pancho? –le decimos todos a coro en la redacción –que no es más que una computadora vieja, una mesa con dominó y varios tarros de cerveza obscura-.
  • Del uno –nos contesta-.
  • ¿Why?
  • Es que voy a patentar mi nombre.

Nos carcajeamos a coro. No cabe duda. La pinche locura, cunde.

  • ¡Salud, pues!
  • Santé! –responde Pancho todo internacional-.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

, como lo hizo en Puebla con el moenovallismo, a quien se entregó de cuerpo completo, o con Peña Nieto a nivel nacional.

 

 

 

 

 

Hay que decir que, aunque en esencia, dichas obras si eran para los pobres, que no son otros que sus huestes –que, en efecto, son pobres- dichas gestiones les servían para seguir alimentando su imagen de benefactores, sin ningún otro afán más que el de acabar con la desigualdad social que aqueja a nuestro país históricamente.

Sus huestes se lo aplaudían agradecidos, pues gracias a ellos, muchos pudieron hacerse de una casita, un terrenito o tener diversos servicios públicos, que “los gobiernos omisos” (siguiendo el discurso antorchista) les negaban.

A cambio, el antorchismo les exigia lealtad, misma que significaba su participación sin cortapisas en eventos políticos, ya fuera para apoyar a algún candidato o para protestar contra su negativa a apoyar a “los pobres”.

Con esa narrativa y acciones fue creciendo Antorcha desmesuradmente, alcanzando en tiempos del

 

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Antonio Madrid

Comunicador y periodista. Reportero, corresponsal y columnista (La Pasarela) en diversos medios poblanos. Ha ejercido su labor reporteril en radio, televisión y prensa escrita en medios de Huauchinango y Xicotepec.