Adicción a la victimización

  • Rafael Reyes Ruiz

Hay un hilo muy delgado entre ser víctima y victimizarse. Con las primeras, toda mi solidaridad y apoyo, nadie merece ser víctima de nadie. De hecho, si alguna vez he sido el “victimario” de alguien aún sin intención, me disculpo de corazón. Victimizarse en cambio, es cuando una persona, o grupo de personas, se asumen como víctimas cuando no lo son. En los últimos tiempos vemos una fuerte tendencia a este fenómeno, y tristemente, cada vez es más recurrente y notorio.

Y es que, victimizarse es algo muy cómodo, pues el ser la víctima lleva consigo una inherente justificación a los actos que se realizan o se omiten. Lo vemos en todas partes y en cualquier nivel, desde el funcionario que dice ser víctima de lo malo que hicieron antes, y así justifica su mal actuar, hasta en la familia cuando el miembro más pequeño dice: “todo yo, todo yo”.

La mente es muy hábil, tiende a eludir responsabilidades, y ha encontrado en la victimización una salida hedonista al deber ser. Mientras seamos víctimas, se justifica no crecer, no avanzar, estancarse. Incluso, se justifica también, el actuar que tengamos así sea negativo. Creo que todos lo hemos hecho, alguna vez de alguna manera, y no es correcto.

Debemos elevar el nivel de consciencia, enfocarnos en las causas y los efectos, darnos cuenta que ser víctimas es una condición que no es provocada por nosotros, pero el victimizarse es algo que sí nace en cada uno. El doctor en psicología Alfonso Aguiló Pastrana, en su ensayo La retórica victimista habla de desarrollar la capacidad de ser objetivos y llegar al inicio de eso que creemos que nos hace víctimas, confrontarnos y así superarlo.

Seamos conscientes de las causas que provocan esas tendencias a victimizarnos, como personas, como colectivos, como sociedad. Seamos conscientes de los efectos que deseamos, y provoquémoslos, no como víctimas, sino como responsables.

Rescoldos.

Ante alguien que se victimiza constantemente, tratemos de ser empáticos, pero no dejemos que siga en ese círculo vicioso, se le debe confrontar con su realidad, y esto va desde hacerle ver de manera objetiva su error, hasta el clásico y tradicional: “se hace la vistima”.

 

Rafael Reyes Ruiz

@RafaActivista

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Rafael Reyes Ruiz

Activista social. Emprendimiento. Escribidor.

Apasionado de las letras enamorado de la vida, y viceversa.