Política Retro

  • Humberto Fernández de Lara Cajica

De acuerdo con la Real Academia de la Lengua Española, retro significa “hacia atrás”, siendo usual escuchar la palabra en la Cultura Popular, Moda, o en otros campos de estudio.

La historia de México ha sido muy compleja, atravesando por conquistas, revoluciones, guerras de reforma y hegemonías. La historia si no se conoce tiende a repetirse, porque somos el reflejo de nuestro pasado y si no aprendemos del ayer seguiremos arrastrando males, a diferencia de lo bueno, con miras en aristas progresistas y vanguardistas que siempre serán bienvenidas.

La esencia de la política tiene sus orígenes desde los primeros cazadores recolectores, pero fue en Grecia cuando se pulió, y seguirá vigente a lo largo de los siglos, superando guerras, pandemias y destrucciones masivas de cualquier índole.

Es insostenible vivir sin política, pero lo que debe de cambiar es la forma de ejercerla, porque los humanos evolucionamos, entonces la expectativa es el progreso. No obstante, hemos visto retrocesos, cual efecto columpio, describiendo el movimiento constante hacia atrás y adelante, fijo en pocas ocasiones. De esto, México no es la excepción y debemos tener que situarnos en donde vivimos.  

Desde las prácticas primitivas de los Aztecas, la llegada de los españoles con Hernán Cortes, la Independencia, Guerra de Reforma, la caída del Imperio y restauración de la República, la Revolución mexicana, México Moderno, hasta la actualidad en el siglo XXI; el comportamiento personal y social no dista mucho a lo largo de la historia, los vicios de conquista y manipulación siguen vigentes con sistemas diversos y formas maquilladas. El rigor de la Declaración de los Derechos Humanos, la Globalización y las Tecnologías de la Información, han auxiliado en un mejor enfoque democrático con ojos al bienestar social.

Hemos evolucionado en algunos aspectos, pero en otros temas seguimos igual, empero, sigue existiendo un sistema paupérrimo con instituciones viciadas y un sinfín de acontecimientos ilícitos y represores.

El “gatopardismo” resume lo que es un cambio, pero solo en sentido sarcástico; refiere a “cambiar las cosas para que todo siga igual”, vaya que sí es una forma de entender a México, tras administraciones o generaciones de gobiernos. El actual presidente comprendió este disparate oculto a manera demagógica, por lo que optó con base en propagandas gatopardistas, reflejadas en la supuesta “Cuarta Transformación”, lema que dejará mucho que desear si seguimos con las mismas prácticas.   

La política retro mexicana, va en función a las decisiones de hacer o no hacer, así como también en las propias declaraciones, especialmente de quienes hacen política en el poder y en los partidos políticos. Estas prácticas “retro” no son propiamente similares a las películas o al diseño de modas, que han tenido éxito y son eslabones de la mercadotecnia; por ejemplo, los años ochenta en este terreno, es una década amigable para reinterpretaciones nostálgicas de cine, música, televisión y ropa. Los años veinte fueron idolatrados por décadas siguientes con la moda y el espíritu nacionalista, así como el arte y la cultura grecorromana se replicaron durante el Renacimiento en Florencia.

¿En política por qué sucede este fenómeno?

En primer lugar, porque los poderosos en su mayoría tienen arriba de 60 años, de hecho, México tiene el gabinete más longevo del mundo con Manuel Barttlet, Jorge Arganis Diaz, Jorge Carlos Alcocer, Olga Sánchez Cordero, Alfonso Romo, Víctor Villalobos, Miguel Torruco, Esteban Moctezuma, José Rafael Ojeda, entre otros. De los cuales muchos son ex priistas y de otras afiliaciones ideológicas que han adquirido experiencia a lo largo de los años en el poder, desde varias aristas y cambios en administraciones.

Otra respuesta es que muchos de los que están hoy en las arcas del poder, cuando fueron jóvenes y adolescentes, admiraron las practicas añejas, pues les resulta más sencillo replicar lo que en su momento vieron como modelo, en la mentalidad política camuflada de cambio y “convicción”, tan es así que la nostalgia de la trivialidad en los automóviles, escoltas, ropa, personal a merced, negocios creativos al amparo del sistema, etc., se sigue deseando, no nos engañemos. Recordemos que las personas aprenden y actúan por medio de la imitación, y en el camino para el ascenso a cargos públicos las formas han sido muy similares en las últimas dos décadas, solo cambian los estilos, pero la esencia es casi la misma.

Muchas veces, la clase política en turno es absorbida por la nostalgia, al grado de suplir actos pasados por acciones de supuesta renovación. La Guardia Nacional, el T-MEC, las refinerías petroleras, las promesas de instauración juarista, revolucionaria y cardenista, son ejemplos manifiestos de la política retro, que, si bien no es condenable en la generalidad, sí habrá que ponerle atención a cada hecho porque los tiempos y el contexto evolutivo cambian por impactos tecnológicos, económicos, globales, sociales y filosóficos.

La resistencia a cambios auténticos, están canalizadas a procesos sociales, de mantener el poder a toda costa, cuando se ha ignorado concentrarse en una agenda ciudadana que pondere el diálogo. La religión y el discurso populista han sido utilizados con frecuencia, con la finalidad de reivindicar valores, pero de control sobre la población, porque es más sencillo apelar a estos guiones que ha seguido el gobierno federal para gobernar.

Sin duda son otros tiempos que requieren otro tipo de condición para gobernar, sujetándose a las demandas ciudadanas y a las circunstancias complejas; el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la legalización de la droga, entre otros tópicos de impacto, deben ser tratados con civilidad y urgencia, y no simplemente meterse de nuevo al círculo vicioso que no lleva a ningún lado.  Se teme a no tomar al toro por los cuernos pensando que el dominio se saldrá de las manos.

Un aspecto que resulta atractivo es pensar durante la hegemonía priista. Los políticos en turno anhelan conservar el poder, como en los tiempos dorados del priismo en donde la sociedad estaba distraída con Televisa, los niños con caricaturas heroicas y las niñas con princesas de Disney, luego que el objetivo de las elites era el famoso “carro completo” en las elecciones de todo el país.

¿Cómo no seguir dichos patrones si se vivió lo anterior en conciencia, estando a favor o en contra?, esto se reproduce y sin darse cuenta los radicales del partido Morena usan las mismas prácticas priistas, luego que esas reglas están casi en el subconsciente de los animales políticos.

En ocasiones lo que cambia son solo los nombres, el programa “Solidaridad” fue replicado por “Progresa” y luego por “Oportunidades”, a la fecha existen similitudes con instituciones como “Devolverle al Pueblo lo Robado” o el sistema del “Bienestar”. Lo anterior es un espiral sin salida, pero lo que se debe buscar es revertir el laberinto que nos conduce a más de lo mismo, a hábitos rancios que no nos van a llevar a ningún sitio favorable. Debemos tener visión global, pero sin paternalismos, emanciparnos con astucia de Estados Unidos, invertir y apoyar a la innovación tecnología y empresarial de México, mejorar el sistema educativo y de salud, extinguir monopolios, reformar el sistema político, democratizar la riqueza, promover las tecnologías de la información y tener un plan serio contra la corrupción, son ideas que pueden ponerse en marcha para ir hacia adelante y no circular o en efecto columpio.

Más planificación y menos discurso es lo que necesita México, una estructura ordenada en la dimensión del corto, mediano y largo plazo. Sí a la política retro para algunos aspectos, pero no en diversos ejercicios, porque se traducirá en retroceso y la política debe ajustarse a una era que nunca más se repetirá con las mismas características del siglo XXI en medio de una pandemia. Mientras la moda es la que te acomoda, la política es la que se debe ajustar a la coyuntura con creatividad.

¿Tú por qué crees que repliquen las viejas y malas prácticas políticas?

 

humberto_fernandez_de_lara@hotmail.com

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Humberto Fernández de Lara Cajica

Licenciado en Derecho Ibero Puebla. Maestro en Gobierno y Administración BUAP. Es Notario Público Auxiliar. Presidente de la Fundación Colosio en el Estado de Puebla