Aclaraciones sobre Pablo Amílcar Sandoval

  • Ernesto Villanueva

El miércoles pasado escribí sobre el delegado del gobierno federal en Guerrero, Pablo Amílcar Sandoval, quien ha sido objeto de aseveraciones temerarias e irrelevantes en el sistema legal. Han surgido algunas preguntas y dudas que aquí doy respuesta.

Primero. Hay un principio jurídico que sostiene que el que afirma tiene la carga de la prueba, lo que da sentido al principio de presunción de inocencia. Yo no tengo la obligación de probar Sandoval no es culpable de ilícito o delito alguno, sino que quienes le imputan una conducta ajena a la ley deben ofrecer los elementos de sus dichos. La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha sostenido que: “debe estimarse que …el principio de presunción de inocencia (da) lugar a que el gobernado no esté obligado a probar la licitud de su conducta cuando se le imputa la comisión de un delito, en tanto que el acusado no tiene la carga de probar su inocencia, puesto que el sistema previsto por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos le reconoce, a priori, tal estado”. (Amparo en revisión 1293/2000)

Segundo. Los señalamientos expresados en Reforma y Televisa contra Sandoval carecen de elementos mínimos, tal como se han expresado, que permitan que se judicialicen; es decir que tengan posibilidad de prosperar en un tribunal de derecho. No defiendo a Pablo Amílcar Sandoval, defiendo a la noticia veraz. A Sandoval se le acusa de no declarar una propiedad en una zona popular de Acapulco, que sí fue declarada, y que mereció las ocho columnas del diario Reforma. ¿En verdad alguien puede creer que ese dato inexacto es una noticia no sólo nacional, sino que merece la nota principal de Reforma? ¿Ese dato es el equivalente a la Casa Blanca de Enrique Peña Nieto, a las casas de Luis Videgaray, a los negocios de los Duarte, Borge y tantos otros que lucraron con recursos del erario para su enriquecimiento personal?

Tercero. En Televisa, Denise Maerker, con datos que ella misma indica provienen de las redes sociales, acusa a Sandoval de promoverse con los programas sociales que en Guerrero están a su cargo, y lo hizo por dos días seguidos. Ese cuestionamiento deriva de un video en el que alguien dice que esa labor es gracias a Pablo Sandoval. Y ese material se da por bueno como si fuera un dogma de fe. ¿Por qué no se presentaron las grabaciones, oficios o elementos que permitan mostrar un nexo causal entre esa persona y Pablo Sandoval para violar la ley? ¿No es posible que alguien hiciera un montaje con ese video? ¿No es raro que como nado sincronizado a esa “revelación” de Televisa siguiera un ejército de mensajes en redes, donde le hacen juicio sumario a Pablo Sandoval violando su derecho esencial a la presunción de inocencia? En 1993, el Consejo de Europa aprobó el código de ética periodística, que se ha considerado hasta la fecha como un referente, el cual en el artículo 4 establece: “La emisión de noticias debe realizarse con veracidad, a través de las actividades verificadoras y comprobadoras oportunas y con imparcialidad en la exposición, descripción y narración de los mismos.”

Cuarto. Siempre he estado a favor de que el quehacer público debe ser objeto del mayor escrutinio posible, sea quien sea, pero esa labor no debe traducirse en un periodismo que, envuelto en la bandera de la libertad de expresión (que tiene límites aquí y en todo el mundo), desinforme y haga del derecho a la información una mera formalidad, pues como apunta el artículo 21 del citado Código Europeo: “El ejercicio del periodismo no debe condicionar ni mediatizar la información veraz o imparcial y las opiniones honestas con la pretensión de crear o formar la opinión pública…el legítimo periodismo de investigación tiene su límite en la veracidad y honestidad de informaciones y opiniones y debe ser incompatible con campañas periodísticas realizadas desde tomas de posiciones previas e intereses particulares.” El rigor básico en el ejercicio informativo parece haberse perdido. Hay que encontrarlo por el interés público.

@evillanuevamx

ernestovillanueva@hushmail.com

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Ernesto Villanueva

Investigador Tit C IIJ UNAM, SNI III, columnista Proceso, SDPnoticias, OEM y Contra Réplica

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Corrupción y Derechos en la era digital