Los Morales

  • Xavier Gutiérrez

El título no hace referencia al famoso trío que acompañaba a Óscar Chávez.

Tampoco a la Hacienda no menos famosa de la capital, donde se come y bebe como en el cielo.

Alude a tres de los mejores gobernadores que ha tenido  Puebla  en los tiempos contemporáneos.

Desde luego, referencia aparte merece don AlfredoToxqui, un personaje con sello propio que estabilizó Puebla luego de los tiempos turbulentos entre la derecha e izquierda.

El doctor Toxqui llegó al gobierno al culminar toda una vida en el servicio público.

Conocía Puebla a la perfección, lo conocían, utilizó la inteligencia y la mano suave para, como el dijo “conciliar odios y rencores”.

Eran tiempos candentes. Y él utilizó la herramienta del diálogo, la tolerancia, la búsqueda de acuerdos con todo mundo, e hizo un gobierno que mereció el reconocimiento de tirios y troyanos.

Al final pasó la prueba de fuego más dura de quien ha estado en la cúspide  el poder: regresar a la vida común y recibir en la calle el saludo y reconocimiento de todos.

Acaso su fórmula no tuvo nada fuera de lo común:  escuchar a todos, buscar soluciones, respetar al otro.
De esa manera de ser hizo su estilo de vida. La llevó al gobierno y se fue con  el aplauso unánime.

 Esa es la difícil facilidad de gobernar.

Sin duda es el campeón.

¿Qué tuvieron en común los otros tres notables gobernadores?

Primero que nada el apellido: Guillermo MORALES Blumenkron, Guillermo Jiménez MORALES, y Melquiades MORALES Flores.

Cada uno supo estar a la altura de su tiempo, con ideas y personalidad muy particulares.

Morales Blumenkron había sido locutor y tenía una voz naturalmente impactante. Hombre ya de cierta edad, su sola personalidad imponía respeto. Tenía fortuna personal. Era dueño de varias estaciones de radio cuando ese negocio era floreciente.

 Su interinato fue exitoso porque integró un equipo de colaboradores honestos y eficaces y dio resultados. Prácticamente no enfrentó conflictos .

Con habilidad y tacto, supo desarmar a los grupos violentos de los dos polos ideológicos tradicionales . Usó  la confianza como carta de presentación y así logro el apoyo, la suma y el reconocimiento de esos extremos, un poco antes prácticamente irreconciliables.

Don Guillermo Jiménez Morales fue el primero en recorrer varias veces el estado, en campaña y como gobernante. Con una actividad imparable, combinó a la perfección la política, el gobierno y el impulso al deporte.

Mantenía magníficas relaciones con el gobierno federal y ello le derivó notables apoyos en programas y obras. Pero igualmente sus nexos con gente del poder económico le redituaron imagen en los primeros planos, promoción a Puebla y beneficios específicos.

Mantuvo un fluido trato con Espinoza Iglesias, los Alarcón, los Vázquez Raña, los Ofarrill, la familia Peralta, otros magnates, y hasta con el mismísimo Mario Moreno Cantinflas.

Dicen que un político sin fortuna va a la deriva. Él, además, la tuvo: en su gobierno el equipo de futbol Puebla fue campeón, en beisbol los Pericos fueron campeones, Puebla ganó el título de Señorita México y Puebla fue subsede del campeonato mundial de futbol.

Melquiades Morales Flores es un fenómeno de la política.

 De origen muy modesto, siempre fue fiel a sus raíces. Esa  convicción no fue postura, sino acción militante  efectiva con actos de gobierno para la gente más desprotegida del estado.

Vivía las veinticuatro horas para el cargo, que disfrutaba apasionadamente. La clave  de su éxito fue su sencillez y el conocimiento de la gente.

De su identificación con la gente hizo una verdadera arma de gobierno. Y es que fue notabilísima la aceptación que logró mediante un binomio pocas veces visto en el país: el saludar de mano a miles todo el tiempo, y a un gran número de ellos ¡por su nombre…!!

No había punto geográfico del estado al que llegara, sin saludar  por nombre a comunidades enteras, lo mismo ejidatarios que comerciantes, empresarios o párrocos, profesores o empresarios.

Pero esa vinculación extraordinaria tenía, en la práctica, compromisos que cumplía, obras, acciones, actos de gobierno. Logró establecer un clima de confianza y apoyo como difícilmente se ha visto en Puebla.

Había pueblos en donde la aceptación y cariño para el gobernante era casi un fervor.

Sonreía, atendía, escuchaba, convivía, se compenetraba con la causa de la gente y acercaba soluciones, cuando no totales, al menos parciales. Y la gente quedaba feliz.

El denominador común entre estos personajes, como se puede colegir, no es nada del otro mundo: es establecer puntos de identidad de cara a la gente, contar con un equipo probadamente confiable, un carácter ejecutivo bien aceitado en todos los responsables de gobierno, empezando por la cabeza…y no fallarle a la ciudadanía.

xgt49@yahoo.com.mx  

 

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Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.