Morena en su laberinto: ¿Es viable la convocatoria a su congreso?

  • Carlos Figueroa Ibarra

El domingo 12 de julio  fue convocado el Consejo Nacional de Morena a una sesión ordinaria de carácter virtual. A mi parecer dos puntos fueron centrales en dicha reunión. El primero de ellos fue la aprobación de la  convocatoria al III Congreso Nacional Ordinario, la cual fue aprobada por mayoría por el Comité Ejecutivo Nacional en su sesión del 13 de junio del presente año.  En esa ocasión como integrante del CEN de Morena me permití votar en contra porque dicha convocatoria da por bueno un padrón de afiliados  con más de 3 millones de registros los cuales en el mejor  de los casos solamente estaría avalados aproximadamente 670 mil por constancia física. Así las cosas, el  supuesto padrón  es solamente un registro de nombres. Pero hubo otro motivo que me generó reservas. En dicha convocatoria se contempla la realización de asambleas distritales en todos y cada uno de las entidades federativas del país el 11-12, 18-19, 25 de julio y 1-2 de agosto. Se me hace insensata e inviable la realización de dichas asambleas, tomando en cuenta el estado de la epidemia en el país con 9 estados aún en fase ascendente y la mayor parte del país con colores rojo y naranja en la semaforización de la epidemia.

El domingo 12 de julio el Consejo Nacional aprobó dicha convocatoria y me cuesta creer que el presidente del CEN de Morena Alfonso Ramírez Cuéllar y la del Consejo Nacional Bertha Luján, realmente estén convencidos de que dichas asambleas se van a realizar. De hecho las calendarizadas para el 11 y 12 de julio  se han pospuesto para el 1 y 2 de agosto y los enviados de Ramírez Cuéllar están buscando que las autoridades sanitarias de cada uno de los estados, les indiquen si dan su autorización para la realización de las referidas asambleas. Siempre me pareció que Ramírez Cuéllar y sus seguidores en el CEN no se tomaban en serio la pandemia. Ya instalados en la fase 3 de la misma, con un integrante de la Comisión Nacional de Elecciones fallecido (pronto nos enteraríamos que otro integrante del CEN resultaría contagiado), Ramírez Cuellar pretendía realizar a mediados de mayo una sesión presencial de dicho organismo de dirección. El gobierno de la Ciudad de México desaconsejó dicha reunión y no faltó que algún integrante del CEN asombrosamente propusiera que las reuniones las hiciéramos en algunos de los municipios del país que habían sido declarados libres de contagio… para Ripley.

Cabe entonces la posibilidad de que los dirigentes mencionados y sus seguidores  realmente estén pensando que es posible realizar un Congreso  en medio de la epidemia. Pero también cabe la posibilidad de que la convocatoria al III Congreso se haya aprobado para cumplir un mandato del TEPJF a sabiendas de que tal congreso no se realizará. El  segundo punto central de la sesión del Consejo Nacional  fue elegir una Comisión Nacional de Encuestas  de tres integrantes que hasta donde yo sé, no  saben hacer encuestas. Pedro Miguel es un periodista y columnista de La Jornada, Ivonne Cisneros Luján es una economista con una maestría en administración de salud. Confieso que no pude averiguar cuáles son las credenciales profesionales de  Rogelio Valdespino y si estas se vinculan con la realización de encuestas. El Artículo 44, literal S del Estatuto de Morena indica que la comisión mencionada estará integrada “por tres técnicos especialistas de inobjetable honestidad y trayectoria”. En el Consejo Nacional, el criterio para elegir  a los tres integrantes  fue más político que técnico  y de ninguna manera neutral en lo que se refiere al conflicto interno del partido. Miguel y Valdespino al menos, son simpatizantes de Bertha Luján.

Morena se encuentra en un laberinto y la salida del mismo se encuentra cada vez más dificultuosa. No ha ayudado nada la gestión de Ramírez Cuéllar quien tuvo la oportunidad -pese haber sido parte del conflicto interno del partido-, de lograr la unidad interna a través de una negociación con las diferentes partes en que se encuentra confrontado el partido. Con unidad se hubiese podido llegar a una salida al Congreso ordinario. En vez de ello, el presidente interino aupado por un sector lleno de encono, ha atizado el fuego, ha golpeado a distintos sectores del partido en todo el país y lo ha fracturado aún más. El domingo 12 propició que el Consejo Nacional aprobara la continuación de los procesos judiciales contra Yeidckol Polevnsky. Además de ello no ha perdido la oportunidad de hacer evidente su distancia con políticas esenciales del gobierno de López Obrador.  La renovación de la dirigencia de Morena se enfrenta así a una división interna muy fuerte, a las adversidades de la pandemia y a la posibilidad real de que sean impugnadas ante el TEPJF las decisiones que ha tomado el CEN y el Consejo Nacional.

Tal es la laberíntica maraña en la que se encuentra Morena. Ganamos el gobierno, pero podemos perder al partido.

 

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Carlos Figueroa Ibarra

Sociólogo, profesor investigador BUAP, especializado en sociología de la violencia y política. Doctor Honoris Causa por la Universidad de San Carlos de Guatemala. Integrante del Comité Ejecutivo Nacional de Morena