Muta AMLO a un híbrido 4-T porril bolivariano

  • Germán Benítez M.

Para México es de suma gravedad que justo cuando en el contexto de la era cibernética y de sus impresionantes avances científicos y tecnológicos –con su vasta gama de oportunidades de desarrollo-, tenga en la Presidencia a un obstáculo llamado Andrés Manuel López Obrador, cuya personalidad, muta objetiva y demostradamente a un híbrido porril bolivariano, ese que psíquica e ideológicamente se le fue configurando, antes, durante y después de su militancia marxista dentro y fuera de la UNAM, hasta dejarlo con fijaciones dogmáticas con tinte de patológicas.

Se trata de todo un síndrome psíquico ideológico multifactorial, que “soportado” en una vasta gama de errores políticos, económicos y anormalidades psíquicas totalmente demostrables, está ya arrojando graves efectos negativos, entre los que destaca el daño a la economía del País, con sus equívocas decisiones frente a la pandemia del coronavirus.

Todo ello, lamentablemente no se puede resolver por la vía de la normalidad. Es decir; llamándolo a dialogar para que entre en razón y corrija. No definitivamente.

Y no, porque la mutación ideológico-psicopatológica que AMLO padece, se lo impide. O sea; con él no es posible tratar de razonar. Se “educó” o se mal formó en la dialéctica marxista.

Pero precisemos el término “Muta” del titular de la presente entrega.

Deriva de “mutación”, en cuyo caso, en su Diccionario de Filosofía editado por el Fondo de Cultura Económica, México-Buenos Aires, Nicola Abbagnano precisa que el concepto muta, aplica a las alteraciones bruscas y/o hereditarias, y que al interactuar anárquicamente unas y otras, desembocan en entes desordenados, caóticos y subsecuentes, sin fin.

¿Acaso no esta mutación anárquica aplica a la dialéctica marxista con la que López Obrador se formó, o mal-formó desde su natal Tabasco, bajo la influencia ideológica de Tomás Garrido Canabal? Ahí está la Historia para confirmarlo.

¿No fue éste fenómeno, con el que a sí mismo, él se mal-formó durante sus 14 años de fosilismo anarquista en las aulas de la UNAM?

Y actualmente: ¿No es esta misma práctica dialéctica la que hoy practica desde sus “mañaneras”, las que basadas en sus fijaciones ideológico-marxistas, utiliza para confrontar neoliberales contra liberales?

Pero además, resulta que obsesivamente anquilosado en esas sus fijaciones, es en ellas sobre las que actualmente lo llevan a empatar, con otra ideología: La del bolivarismo sudamericano. Ni es de acá, ni es de allá.

Se trata de un híbrido que en una también híbrida anti-mezcla ideológica sustancialmente anti-mexicana, es que López Obrador confronta permanentemente a los compatriotas durante sus “mañaneras”. Es una traición a la Patria que incluso agrede a nuestro Himno Nacional.

Así pues, es en el contexto de un sistema político mexicano caduco y fuera de época, en el que López Obrador aplica permanentemente la lucha de clases de Carlos Marx, justo sobre cuya lamentable historia, hoy Vladimir Putin reconstruye a la nacionalidad rusa, a la que ha liberado de la lucha de clases.

No hay duda. México y su vocación trascendente en el Continente Americano y sus respectivas nacionalidades, está llamado a coadyuvar a la integración cultural y multinacional de sus habitantes, pero sobre la base de la persona y sus derechos humanos.

No sobre la malformación, confrontación y destrucción que López Obrador está pretendiendo.    

A esa pretensión más bien se le debe llamar: Traición a la Patria.

México, su presente y futuro, necesita rescatar su vocación; reflexionar y rescatar los principios y valores que le dieron carácter de Nación. De Patria. No requiere un híbrido porril bolivariano, hacia el que muta López Obrador, para destruir a México como Nación.

 

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Germán Benítez M.

Director Psicología UPAEP y Mesoamericana. Dedicado a investigación, hipnosis, metodología y desarrollo de la inteligencia. Periodismo: Sol de Puebla; Corresponsal El Universal; Coordinador Notimex; Asesor Conferencia del Episcopado, Cardenal Carlos Aguiar