¿La oposición debilitada y la polarización son aciertos del presidente?

  • Humberto Fernández de Lara Cajica

El lunes seis de julio del presente año, Marisol Calva García, Secretaria de Operación Política, del Comité Directivo Estatal priista, organizó un foro virtual denominado: ¿Cómo ser una oposición responsable en un México polarizado?, resultando ser fructífero por las aportaciones puntuales de los ponentes, destacando la participación de Sandra Montalvo Domínguez, Octavio Castilla Kuri, Lucero Saldaña Pérez, entre otras. 

El nombre del foro da un amplio bagaje para reflexionar sobre la situación política del país. Las oposiciones han existido a lo largo de la historia, a veces con mucha fuerza y en ocasiones pobres. En promedio, las oposiciones firmes se constituyen por su capacidad de diálogo y el debilitamiento del ente en el poder que carece de legitimidad y apoyo social. A contario sensu, las oposiciones pobres son vistas por la desorganización y desinformación de la comunidad, y en la generalidad por privaciones sistemáticas y perversas del sistema en el poder. En ese sentido, se coartan libertades y derechos fundamentales, las referencias abundan hoy, y así se ha manifestado por muchos siglos atrás.

Actualmente, en el contexto de México donde estamos en plena globalización informativa con las tecnologías de la información en uso constante y circular con los medios de comunicación, las redes sociales también son plataformas de expresión, y la propaganda gubernamental triunfalista no debe ser obstáculo, al contrario, debe despertar el análisis crítico constructivo, sin basarse en rencor o frustración personal, muchas veces traducido en colectivo, contra un régimen totalitario. Debemos ser racionales en lugar de ser pasionales en este tipo de actividades de participación opositora.  

No podemos ignorar el poder de la investidura presidencial, tampoco podemos negar la influencia fáctica y mediática que tiene AMLO. El presidente de México es un líder que permea con los medios de comunicación (bien o mal ya es juicio de cada persona), a su vez con sus militantes o con quienes aún le tienen fe, pese a los escasos resultados que han brillado por su ausencia.

El titular del poder ejecutivo federal es un personaje polémico, dado que lo que hace y dice lo convierte en un flanco de la sociedad en general. Se ha ganado a pulso la atención social de cualquier nivel socioeconómico y en ese sentido utiliza simbolismos a través de discursos de polarización, su modus operan di es y ha sido la división de clases sociales, culturales y políticas; lo ha logrado con su profunda influencia mediática y temple burlesco que lo caracteriza.

Como ya he comentado en otros escritos, la polarización podría ser efectiva en campañas electorales, pero cuando se está en el poder, para gobernar con pluralidad, la estratagema debe ser la unión, porque somos los mismos pasajeros en el barco de México. Su idea perversa separatista le funcionó, pero no le seguirá dando resultados, al contrario, la gente le dará la espalda, además generará conflictos y rencores sociales mayúsculos de los que existen, pues es ahí donde las oposiciones deben entrar en acción y demostrar con altura civil que el tratamiento entre los mexicanos debe ser diferente.

Cualquier presidente o gobernante puede debilitar a la oposición. En ocasiones de forma licita, pero no nunca moral, y en otros momentos con reflectores de autoridad y despotismo. El estilo de AMLO se inclina al despotismo, abusando del sistema y del aparato gubernamental para silenciar, entorpecer e intimidar a las oposiciones.

Esto significa que las oposiciones tienen una nueva encomienda generacional, con miras a datos concretos y voces documentadas. Los medios para expresarse existen, solo es cuestión de ordenar las ideas y unir fuerzas, porque finalmente somos más los que no estamos de acuerdo con el sistema actual.

En la medida que nos organicemos, dialoguemos, escribamos; debatiendo y coincidiendo, podremos hablar de una oposición robusta y fuerte, con motivaciones productivamente racionales, sin trivialidades. No debemos ver al presidente como un enemigo, sino como lo que es, de tal forma que podremos discernir lo que beneficia o perjudica a México.

Por favor no caigamos en su juego, que no haya autodenominaciones o señalamientos de “chairos” o “fifis”, por ejemplo; no abracen sus postulados de estar contra el presidente si no se está de acuerdo con sus acciones. Somos población, y hoy podré estar a favor de “x” programa social, como también podre estar en desacuerdo de una refinería petrolera.

La frase célebre del Walter Lippmann, “Cuando todos piensan igual, ninguno está pensando”, podría ser analizada por los ciudadanos, especialmente por los integrantes radicales de MORENA y los seguidores incondicionales de AMLO. Amigos partidistas y público en general, la política es de lealtades, pero también de integridad, entonces debemos ser condicionales con homólogos y con nosotros mismos, de tal suerte que los incondicionales políticos están cegados con su ego, con impulsos pasionales e intereses personales y/o económicos.

 

humberto_fernandez_de_lara@hotmail.com

 

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Humberto Fernández de Lara Cajica

Licenciado en Derecho Ibero Puebla. Maestro en Gobierno y Administración BUAP. Es Notario Público Auxiliar. Presidente de la Fundación Colosio en el Estado de Puebla