Rescatando al Soldado México

  • Juan de Dios Andrade
Andrés Manuel podría, pero no quiere

Estamos ante un escenario que nos muestra una realidad que ya se veía venir, pero que no hemos sopesado debidamente. Una muchedumbre desbocada, desafiando al confinamiento y el toque de queda en varias ciudades de Estados Unidos y de Europa. Un conflicto que empezó en Minneapolis y que, en breve, se extendió a varios estados de la Unión Americana y brincó al extranjero. Demasiada rabia contenida que, de momento, estalla y se desborda, muchas veces sin nada que ver con la ocasión que la haya potenciado y no me refiero al pillaje, sino a ese espíritu de rebeldía que lo mismo incendia un edificio de la policía que una iglesia o mantiene bajo asedio las inmediaciones de la Casa Blanca, obligando al Servicio Secreto a resguardar a Donald Trump en un búnker y, luego, a cerrar y mantener a oscuras la residencia presidencial. Imágenes propias del que espera un ataque a gran escala o por vía aérea…

El mundo ha cambiado, nosotros también…

Andrés Manuel podría, pero no quiere

Coincidiendo en el tiempo, en México se fijó la fecha de arranque de una serie de acciones por la expectativa de un desenlace judicial que, se espera, sea un julio. Como lo vimos en la entrega anterior, el sábado mucha gente salió a la calle en sus coches para protestar contra el gobierno de López Obrador. “¡Es ilegal!”, “¡Anticonstitucional!”, “¡Antidemocrático!”, tronaron desde el círculo cercano al presidente y no faltaron los críticos y opositores que hicieron eco de ello…

Se puede pensar que haya sido un error, una ingenuidad o hasta una imprudencia, pero ilegal, anticonstitucional o antidemocrático, no. Porque el Artículo 86 constitucional lo contempla, lo que echa por tierra las tres afirmaciones. En todo caso, habría que eliminarlo y ya…o, por lo menos, acláralo en el contexto de la revocación de mandato…

“¡Golpismo!”, agregaron como ‘aderezo’ y no faltó el orate que habló de estar atentos por si saliesen tanquetas a la calle. ¿’Golpismo’? ¿Pedir o exigir la renuncia de un gobernante es ‘golpismo’, cuando otros llevan días amenazando con el ‘apocalipsis’ de caer el presidente? En sí mismos, protestar y exigir no son reprobables. Saqueos, linchamientos y otras cosas, sí que lo son. No se percataron de que ‘blandir esa espada’ implicaba que algunos ‘compañeros’ de AMLO son gente peligrosa y, de ser así, ¿por qué los tiene con él? Cuando la razón se nubla, se nubla…

Seamos francos, Andrés Manuel tiene en sus manos la solución: convocar a un acuerdo nacional para pactar y comprometerse todas las partes (incluyendo a sus críticos y opositores) con un proyecto de país. El problema es que no lo quiere hacer, en buena parte por orgullo, cuando es lo que podría hacerle quedar como un buen gobernante. Hay muchas formas de ganarse un lugar en la Historia como un presidente exitoso, pero López Obrador lo ve de otra manera. Piensa que toda rectificación es derrota y no es así: es de sabios…

Pasado lo del sábado, ahora el punto es otro…

El pacto programático que viene

Lo del fin de semana no fue ‘rabia desbocada’ (en algunos manifestantes, tal vez) ni una estrategia irracional, mucho menos una intentona golpista. FRENA está siguiendo una ruta jurídica para deponer al presidente y quiere una escalada que culmine en un fallo judicial favorable. ¿Y si no fuese así? ¿Y si fuese adverso? Sería aprovechado por otros para desanimar todo intento opositor. En tal caso, se tiene que prever el desmontaje y desmovilización que intentarían desde el poder…

Al margen de que se pueda deponer al presidente, cosa que también tendría sus peligros (en modo alguno menores), sí hay un factor de riesgo en los planes de FRENA: es una estrategia que depende de la inmediatez, de la inmediatez de un fallo judicial y, en caso de un descalabro, podría convertirse en un autogolpe que afectaría a todos los críticos y opositores en general. El peso de la responsabilidad es muy grande, porque, sea a la brevedad o hasta 2024, se tendrá que pasar por las urnas, agregando las elecciones intermedias de 2021, que son la clave para neutralizar todo proyecto de dictadura (mucho más importantes que derribar al presidente) …

La cosa está clara: se requiere un gran pacto nacional que desemboque en las urnas (sea ahora, en 2021 o hasta 2024). Consideren también que, por la pandemia, una nueva elección presidencial podría terminar siendo concurrente con la intermedia, dependiendo de cuándo ocurriese la renuncia o deposición. Apostar todo a un fallo judicial es casi un volado, con la posibilidad de que el proceso se tornase caótico…

Un acuerdo de esa naturaleza no debe ser de carácter partidista. Obviamente se les debe invitar, para cohesionar y anticipar la configuración de candidaturas, pero, ante todo, debe ser un frente de organizaciones ciudadanas. En este punto, no hay que perder de vista el surgimiento de Misión Rescate México cuyo lanzamiento formal fue hace unos días y, por la pluralidad que conlleva, el pacto deberá ser programático, que no ideológico…

¿Qué es lo que espera Andrés Manuel? Que FRENA se radicalice, se aferre al desenlace en la SCJN y ‘poncharlos’ en solitario, atizándole al pesimismo en toda la opinión pública. ¿Cuál sería el peor escenario para el presidente? Una alianza entre FRENA y MIREM, sumando partidos y otros grupos sociales, fincando una convergencia de electores en las urnas.

FRENA tiene sus motivos para resistirse al calendario electoral establecido: el INE podría estar cooptado por AMLO en 2021 y MORENA tendría tiempo para comprometer candidaturas de antemano, con tal de mantener la cohesión al interior del partido y con los aliados. Igualmente piensan que el fraude y la manipulación electoral tienen ‘aire de familia’:  López Obrador viene del ‘viejo PRI’. Antes del 30 de noviembre próximo, habría interinato y elecciones en un plazo de 60 días. A partir del 1 de diciembre, sería con presidente sustituto y los poderes fácticos asegurarían su permanencia en el poder por todo el período (ya no necesitarían tanto a AMLO), lo que podría reducir las posibilidades de un contrapeso en 2021 y dar pie a una dictadura (socialista o de otro tipo). Asimismo, si AMLO se sostuviese y ganase 2021, la revocación de mandato (2022) sería sólo un trámite apoteósico. Tiene su lógica, pero también hay que considerar otros aspectos…

Hay un punto ciego en la visión de FRENA: podría derivar en una posición excluyente frente a otras opciones, cuando en realidad su proyecto no lo es. Un pacto nacional de fuerzas ciudadanas, políticas y partidistas, transitaría por tres carriles complementarios: la ruta jurídica para deponer al presidente mediante la SCJN, la ruta democrática rumbo al 2021 (sobre todo San Lázaro) y la ruta de la presión social permanente (FRENA y MIREM se basan en las tesis de Gene Sharp) …

Si a Rodolfo García Muriel, consejero de CEMEX que participa en el Grupo Generativo Patria 62, le preocupa cómo hacer que el descontento permee en los estratos populares y Héctor Aguilar Camín diga que no sabe cómo se podría resolver, apostando al juego mediático y la vía judicial para así transitar al 2021, 2022 y 2024, pues, con todo y los defectos que haya tenido lo del sábado, FRENA dio una muestra de ‘músculo’, poder de convocatoria y capacidad de movilización. Imagínense lo que podrían hacer todos en alianza…

Si lo vemos bien, Andrés Manuel quiere que FRENA siga su vía judicial en solitario para que las fuerzas opositoras se dividan en las calles, en la opinión pública y camino al 2021, 2022 y 2024. El golpe asestado el sábado cimbró al presidente, que tuvo que responder personalmente y ahí están las reacciones de sus aliados en los medios y en las redes sociales…

Monreal o la ruta del ‘borrachito’

 Si alguien ha entendido la oportunidad de la coyuntura, es Ricardo Monreal, que, a través de Alejandro Rojas Díaz Durán, envió un puntual mensaje en contra de la ‘vieja izquierda’ (a la cual identifica en parte con el ‘viejo PRI’), por querer acelerar la destrucción de lo existente con tal de imponer una dictadura al estilo chavista. Sería ingenuo creer que Alejandro actuó sin la bendición del senador…¿Qué está pasando? Monreal sabe que el ala dura de la 4T cometió un error al radicalizarse por miedo a los efectos de la recesión y la pandemia, potenciando los temores en el ámbito opositor y asegurando el éxito de la maniobra de FRENA (una cosa aceleró a la otra). O si se prefiere: en el extremo de una mesa, un ‘borrachito’ que alucinaba empezó a repartir golpes contra enemigos reales o imaginarios, provocando una trifulca entre los presentes. Del otro lado, alguien respondió y la ‘trompada’ dio de lleno en el rostro del anfitrión. Uno, que había visto todo, le explicó al afectado cómo se había iniciado el altercado, mientras su asistente los protegía de los botellazos encaminándose los tres rumbo a la salida…

Monreal cuenta con que los ‘duros’ de la 4T no se van a moderar con sus locuras y que FRENA se polarizará con ellos, desechando la posibilidad de una alianza con MIREM o con otras fuerzas políticas y ciudadanas, lo que podría entronizarlo como el sucesor, neutralizando a Ebrard y a Sheinbaum, y salvando a Andrés Manuel de la trifulca. Esto explica los mensajes del presidente durante el lunes…

¿Y si no fuese así? ¿Y si los ‘duros’ se tornasen más y los opositores pactasen la ruta de una nueva transición? ¿Y si sectores moderados de la 4T se desgajasen y se les sumasen? De las cosas que se entera uno…

Hasta entonces…

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Juan de Dios Andrade

Politólogo. Analista político y asesor. Especializado en historia y política mexicana, geopolítica y geoestrategia, Historia de las ideas políticas, teoría política y análisis de escenarios. Autor de la columna Confines Políticos