El vendedor de silencios

  • Víctor Reynoso
La felicidad es un tema rechazado por muchos en el mundo intelectual.

Profesor de la UDLAP

La más reciente novela de Enrique Serna, El vendedor de milagros, ha sido bien recibida por periodistas, políticos y lectores en general. Como toda buena novela, admite varias lecturas. Las más obvias, y las más importantes, sobre el periodismo y la política en México durante las décadas que Carlos Denegri, protagonista del libro, practicó esta profesión. Una lectura menor, pero creo que válida, es sobre la cuestión de la felicidad.

La felicidad es un tema rechazado por muchos en el mundo intelectual. Ha sido el criticada por el propio Serna, que es también destacado ensayista. Pero para quien tenga en mente la distinción aristotélica entre felicidad hedonista y eudaimónica, la vida de Denegri es un ejemplo claro de la falacia, o la fragilidad, de la primera, es decir, de la búsqueda de la felicidad en los placeres materiales.

Denegri, definido con maestría sintética por Julio Scherer como “el mejor y el más vil de los reporteros”, tuvo amplio acceso a los placeres: dinero, poder, mujeres, viajes. Pero fue profundamente infeliz. No encontró ahí lo que algunos consideran el mayor de los bienes, la felicidad, entendida no como una emoción pasajera, sino como la satisfacción más o menos profunda y duradera con la propia vida. Su riqueza material y su poder contrastan con su lamentable miseria emocional.

La cuestión de felicidad, también llamada bienestar subjetivo, es asunto complejo. La vida de este periodista, presentada por Serna, puede ser un punto de partida para la reflexión.

El libro dice mucho también sobre una de las características del antigua régimen mexicano, la relación entre el poder político y el periodismo. Un régimen también llamado de partido hegemónico, que se consolidó en 1946 con la fundación del PRI, y que duró varias décadas.

Un régimen resultado de un conflicto armado (conocido como la Revolución mexicana) del cual Gabriel Zaid ha escrito que la corrupción no fue una de sus características, sino su misma esencia.

¿Sigue siendo igual la relación entre periodismo y política? No lo creo. El acertado título del libro se refiere a los chantajes que Denegri hacía a los políticos con la información que tenía. Pedía dinero para no publicarla.

Sin duda debe haber chantajes actualmente. Han sido públicos los casos de periodistas con ese estilo. Pero no tienen el lugar destacado que tuvo Denegri. Difícilmente un periodista chantajista como él tendría actualmente el prestigio que tuvo. Lo que sí es probable es que la vida privada de ese tipo de comunicadores sea lamentable, si no es que miserable de manera similar a la del vendedor de silencios.

Ho día se publica mucha información crítica. En parte, esa publicación ha hecho posible la alternancia en el poder: las informaciones negativas sobre gobiernos federales y locales han dado lugar a que los votantes opten por otras opciones.

La crítica a los presidentes y a otros políticos durante este siglo y finales del anterior no tiene equivalente en la época de Denegri. Estamos en otro momento histórico.

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Víctor Reynoso

El profesor universitario en la Universidad de las Américas - Puebla. Es licenciado en sociología por la UNAM y doctor en Ciencia Social con especialidad en Sociología por El Colegio de México.