Quejas y mentadas, a la presidenta de Puebla

  • Xavier Gutiérrez
La autoridad del rebuzno, la mentecatez y la fantochada está presente por doquier.

Se necesita no conocer Puebla.

Se necesita tener nula sensibilidad hacia la naturaleza.

Se necesita odiar al deporte, la vida sana.

Se necesita aborrecer el paisaje con aves, un lago, una enorme zona verde.

Se necesita odiar profundamente a los vecinos de unas 30 colonias poblanas.

Se necesita ignorar y pisotear los hábitos diarios de miles de poblanos.

Se necesita ser enemigo jurado del gozo elemental de muchísima gente.

Se requiere ser depredador de muchas especies animales.

Se necesita tener un profundo deseo de acabar con las zonas verdes.

Todos estos requisitos los cumple a la perfección la presidenta municipal Claudia Rivera.

No, no es exageración. Se describe la realidad de una decisión estúpida.

¿A quién, si no a una persona de estas características, se le ocurre dar permiso para convertir en un muladar, una gigantesca cantina el llamado Parque Ecológico?

Durante horas, este hermoso sitio, centro de diversión y gozo de miles y miles de poblanos amantes del deporte y la vida sencilla durante décadas, fue generador de un ambiente infernal.

Docenas y docenas de colonias, ubicadas a tres y cuatro kilómetros a la redonda, sufrieron durante muchas horas  una agresión  sonora como no se había visto nunca en la historia de Puebla.

Todo, por cortesía de la presidenta y su equipo.

Pareciera que una cáfila de ignorantes gobierna Puebla.

No ponderan los pros y contras de una decisión. Carecen del más elemental sentido para evaluar los riesgos de un espectáculo.

En todo gobierno, un hecho y una decisión con efectos sociales extensos y de índole diversa, es estudiada. Se revisan antecedentes, se cruzan juicios, se discuten diversas alternativas y se escoge la mejor.

Esto lo sabe cualquiera. Así procede un modesto ayuntamiento, una agrupación de paterfamilias, un sindicato o los directivos de un plantel. Siempre y cuando haya  sentido de responsabilidad, juicio analítico y práctica de la autocrítica.

Esto no ocurre en Puebla.

Pareciera que se gobierna sin pizca de conciencia. Al garete, mediante ocurrencias, con absoluto desprecio hacia la gente.

En esta ciudad hay estadios, explanadas, espacios abiertos o de estacionamiento, donde un evento musical pudo haberse efectuado. Sin daños colaterales, agresión a un parque y respetando el elemental derecho a la tranquilidad del vecindario.

Nos referimos a lo macro, pero en lo micro es igual. La autoridad del rebuzno, la mentecatez y la fantochada está presente por doquier.

Citamos el caso de un festejo musical alcohólico. Pero igual se puede uno referir a la “siembra” de miles de nochebuenas en algunos bulevares y calles de la ciudad.

Esta práctica torpe de ornato siempre ha tenido olor a corrupción. ¿Quién vende, cuánto se paga, quién cuida, cómo se concursa la adquisición de miles de plantas cada fin de año?

Esto lo han hecho todos los ayuntamientos de Puebla. Pero, si el trasfondo es sospechoso, el daño a la naturaleza es mayúsculo.

Las plantas se entierran a unos cuantos centímetros de la superficie y  nadie las riega en plena época de sequía. Subsisten unos cuantos días  sólo por la nobleza aguantadora de esta hermosa especie, pero es un toque fachadista de temporada con un muy alto costo para los bolsillos de los poblanos.

Un acto verdaderamente criminal, costoso, sospechoso y absurdo.

Y sí, sí hay responsables. No se trata de una “siembra” anónima. La monumental y lucrativa tontería es de la inefable presidenta y su equipo.

Ella es, y nadie más,  la destinataria de quejas y recordatorios familiares de la ciudadanía de Puebla.

xgt49@yahoo.com.mx

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Xavier Gutiérrez

Es periodista desde 1967. Ha sido reportero y director de medios impresos y conductor de programas de radio y televisión. En su trayectoria periodística ha sido articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Es autor del libro “Ideas Para la Vida” y ha desempeñado cargos públicos en áreas de comunicación. Desde hace diez años conduce el programa de televisión “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.