140 caracteres de odio twittero

  • Barbara Lora
Se dicen las peores ofensas defendiendo a políticos que no los conocen.

En redes se dicen las peores ofensas defendiendo a políticos que ni conocen, ni les van a dar un premio por su bilis derramada.

Nada me alegra más que entrar a mis redes sociales y ver videos de perritos y de gatos que hacen cosas chistosas y nada me entristece más que leer a la gente en las redes insultarse en nombre de gente que no los conocen.

Hay discusiones que veo en Twitter y Facebook que me sorprenden por su virulencia y lenguaje florido por decir lo menos. Lo chistoso es que empiezan a discutir por cualquier evento que sucedió esta semana y terminan como yo cuando me peleo con mi galán. Empezamos discutiendo porque no lavo los trastes, me dice que me tocaban a mí, cuando me doy cuenta que tiene razón, cosa que me niego a admitir,  termino recordándole lo que hizo el 27 de agosto de 2013 cuando estábamos comiendo y volteó a ver a una fulana que iba pasando, obvio me dice que no tiene nada que ver la lavada de trastes con algo que ni recuerda y cuando siento que estoy perdiendo la discusión uso el arma infalible, pongo a trabajar a las niñas de mis ojos y rompo en llanto. No falla.

En redes sociales sucede lo mismo, con la diferencia de que quienes discuten ahí, ni se conocen, ni les tocaba lavar los trastes. Peor aún, se dicen las peores ofensas defendiendo a políticos que no los conocen, ni les van a dar un premio por su bilis derramada. 

No hay ni cómo ayudarles. Tampoco se les puede explicar a esas aguerridas almas de las redes, que simplemente están defendiendo lo que un grupo de estrategas de comunicación digital han diseñado, luego replicado por medio de bots y convertido artificialmente en tendencia. Los unos y los otros hacen lo mismo y las buenas personas que sienten afinidad por alguna ideología política caen en la trampa de soltar 140 caracteres de odio en el Twitter o largas letanías en el Facebook.

Tanto los de izquierda, como los de derecha, los de arriba y los de abajo en medio y alrededor hacen lo mismo. 

Por ejemplo, si Alex Lora en una tocada, lo que lleva haciendo por años, convoca a mentarle su mamacita al gobierno, salen los  aplaudidores, aunque no se sepan ni la “Triste canción de amor” o se hayan subido a un ADO y quienes por años se han subido al metro Balderas extrañando a una morra y han pedido su chela, diciendo “Oye cantinero sírveme otra copa por favor”, ahora se sienten agredidos y piden que se quemen sus discos frente a palacio nacional. Eso es de lo más hipócrita del mundo, los dos lados, los aplaudidores y los haters.

Si una décima parte de lo que la gente escribe en redes sociales, mis vecinos se lo dijeran en persona y a todo calor, los hospitales y ministerios públicos estarían más abarrotados de lo que ya lo están.

Yo les propongo que metamos en un ring a los fabricantes de odio, a los coordinadores de campañas digitales de todas las tendencias y hagamos un pay per view para que arreglen sus problemas a cara a cara, como dirían en las buenas cantinas, para que discutir si lo podemos arreglar a madrazos. Así nos dejan a los demás, que estamos chupando tranquilos, mientras disfrutamos de videos de perritos que sonríen, pingüinos que se dan zapes, gatos que tocan el piano y partidos de la NFL que cumple 100 años.

Si quieren defender una postura política, háganlo, pero cara a cara, argumenten demuestren que tienen la razón, pero sobre todo, no insulten desde la comodidad que da el anonimato de las redes, no hagan guerras virtuales a favor o en contra de políticos que, me imagino, se ríen de nosotros como quien ve videos de animalitos haciendo gracias.

YO NO TENGO ENEMIGOS, SOLO FANS CONFUDIDOS

 

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Barbara Lora
Guerrera, femenina, irreverente y más poblana que la talavera. Me conocen como "La Lora".  En Intolerancia llevé Sociales. Columnista en diversos medios. Conductora del programa de radio "Grandota 3-60"