El INEE, de desaparecido a líder educativo

  • Oscar Barrera Sánchez
La farsa del actual gobierno federal de eliminar la Reforma educativa se ha evidenciado nuevamente

El supuestamente extinto Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) que aparentemente Andrés Manuel López Obrador y Esteban Moctezuma Barragán habían desaparecido por atentar contra la dignidad magisterial y los derechos laborales de los maestros en México, sólo cambio de siglas y la semana anterior ya estreno su placa como Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación. Mismo lugar, misma gente, pero con un premio mayor: ahora retomará el concepto de calidad, derogado en el artículo 3º de la Constitución, y vigilará que se cumpla no sólo en la educación básica y media superior, sino también en la universitaria y profesional del país.

La farsa del actual gobierno federal de eliminar la Reforma educativa de Enrique Peña Nieto se ha evidenciado nuevamente, ya que el mandato de Andrés Manuel López Obrador continúa con las mismas instituciones y personas corruptas e incapaces al frente de las decisiones de política educativa en el país. Morena, el jefe del ejecutivo federal y el secretario de educación pública más que buscar una “nueva escuela mexicana”, terminar con la corrupción en las instituciones educativas y hacer efectivo el derecho a la educación, además del respeto a los derechos laborales del magisterio, disfrazan su incapacidad renombrando a un INEE que se destacó por su alianza con la reforma laboral y administrativa denominada educativa, que lesionó la educación del país en la última década.

Parece que la denuncia de los jefes de unidad, directores y subdirectores del antiguo INEE en algunos diarios, por la firma de cartas de renuncia en blanco, amedrentó a la Cuarta Transformación (4T), quien ha sido incapaz de velar por el bien común, el derecho a la educación, y en su política pacifista e incluyente, que más parece hipócrita y cobarde, ha dejado a personal que ha sido denunciado en medios de comunicación por el mal uso de información de evaluación para beneficiar a unos cuantos, los de siempre.

Tal parece que el presidente, Andrés Manuel López Obrador, prefiere ensimismarse en una 4T que, por sus decisiones políticas empieza a tomar el tinte de cuarta tiranía, más que otra cosa. O, ¿por qué la perversión de cambiar el nombre a un instituto que encabezó la llamada reforma educativa de Enrique Peña Nieto por otro acorde con su nuevo modelo educativo? ¿por qué mantener a jefes de unidad, directores de área, subdirectores y jefes de proyecto que harían lo mismo que en el sexenio pasado y que abiertamente lo han desafiado y que han sido denunciados por corruptos? ¿cuál es la intención de retomar el concepto de calidad que Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto utilizaron para comenzar con el proceso de privatización y elitización de la educación?

Más que “sospechosismo” y decisiones políticas esquizofrénicas, el gobierno federal necesita ser tajante en las determinaciones respecto al rumbo educativo del país. No es posible que a la ciudadanía se le diga “adiós al neoliberalismo educativo” y por otra parte se continúe con la misma política de libre mercado educativo, pero con nombres más de la ola transformadora. Pan con lo mismo. La misma gata, pero revolcada. El mismo neoliberalismo privatizador educativo, pero en moreno.

Picaporte

Bolivia, Evo Morales, ejemplos de pueblo y gobierno dignos. Cuarto mandato de un líder político y moral que es ejemplo para Latinoamérica y el mundo.

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Oscar Barrera Sánchez

Es doctor en Ciencias Sociales y Políticas por la UIA. Estudió la maestría en Comunicación y las licenciaturas en Ciencias de la Comunicación y Filosofía en la UNAM. Ha impartido clase en licenciatura y posgrado en diferentes instituciones educativas del país