El consorcio City Express y los mecanismos de ley para saquear el erario de la entidad

  • Atilio Peralta Merino
La política turística de la entidad debe retornar a la debida prudencia.

Por: Atilio Alberto Peralta Merino

 

La Ley de Turismo del Estado de Puebla desde su expedición, llevada a cabo mediante publicación en el Periódico Oficial del Estado de fecha 31 de diciembre de 2010 contemplaba en su artículo 70, la siguiente disposición: 

“Se promoverán incentivos o estímulos fiscales a los prestadores que cumplan con los ordenamientos, normas oficiales y lineamientos en materia de turismo, así como aquellos que fomenten el empleo, la accesibilidad en beneficio de las personas con discapacidad y en materia de protección al medio ambiente, de conformidad con las Leyes de Ingresos y de Egresos del Estado para el ejercicio fiscal que corresponda y las demás leyes en la materia.”

Los estímulos en las leyes de ingresos que anualmente decreta la presente legislatura, y que al efecto se refieren en el precepto transcrito, no podrían derivar o tener más consecuencia que la exención o condonación de los impuestos prediales y sobre nóminas que son aquellos que se contemplan en la legislación fiscal de la entidad aplicables a la actividad a la que nos estamos refiriendo.

Las que al efecto pudieran establecerse en las disposiciones concernientes a los egresos públicos de la entidad, habrían de derivar dada la ocasión, en partidas presupuestales decretadas a favor de los prestadores de servicios particulares en forma de subsidios, o si prefiere, como “aportaciones a gasto perdido” para emplear un eufemismo que suele ser grato a los beneficiarios de tales medidas.

El 10 de noviembre de 2016 se adicionó un artículo 70 bis a la Ley de Turismo del Estado de Puebla, conteniendo la siguiente disposición:

 “El Congreso del Estado, a través de su Comisión de Turismo, concederá cada año, un galardón a los prestadores de servicios que se destaquen por su interés, creatividad, inversión, atención y promoción de la actividad turística en el Estado.”

El hecho a destacarse en la situación que se describe, es que para las fechas en que tal precepto fuese entronizado en la ley de la materia, el mandatario de la entidad se había erigido en importante accionista de un consorcio hotelero, con lo que el conflicto de intereses queda más que manifiesto.

La obtención del galardón en cuestión por parte de una legislatura controlada ex profeso, permitiría obtener exenciones fiscales, en detrimento de la gestoría del beneficio público, al unísono de que permitía obtener la asignación de recursos públicos a discreción. 

La legislación vigente en la entidad , ha dedicado especial tratamiento a las diversas motivaciones que dan cause a la actividad turística, siguiendo al respecto  las observaciones que plasmara una de los primeros estudiosos del turismo en nuestro país como lo fuera Oscar de la Torre Padilla y tal como lo dejara plasmado una obra clásica sobre el tema “EL TURSIMO FENÓMENO SOCIAL”

Resulta digno de destacarse, incluso, que durante los primeros años de su vigencia, contribuyó a incrementar el flujo de turistas que arribaron a la entidad abriendo cause a la inversión en el ramo, cause que se vio cortado posteriormente ante un claro fenómeno de sobreoferta, producto de una política de regulación que a la postre resultó ser del todo inadecuada.

Lo mejor de sus disposiciones debe a todas luces ser preservada, y la política turística de la entidad debe retornar a la debida prudencia, pero, sobre todo, debe preservarse a la actividad de fenómenos de corrupción derivados de “conflictos de intereses”, que amenazan la misma viabilidad económica de la entidad en otras de sus actividades torales, como al efecto fuera el caso de los mecanismos implementados para establecer en la entidad la planta de la automotriz AUDI.

 

albertoperalta1963@gmail.com

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Atilio Peralta Merino

Nací en ésta ciudad, en la sala de maternidad “Covadonga” de la Beneficencia española, “tal vez un jueves como hoy de otoño”, dijera parafraseando a Cesar Vallejo, y de inmediato me trasladé a las islas del Caribe, entre brumas mi primer esbozo de recuerdo es el vapor de un barco que desembarcó en la Dominicana, Isla a la que jamás he vuelto y que no registro en la memoria consciente, desconozco si habríamos arribado a “Santo Domingo” o si todavía sería “Ciudad Trujillo” acababa de tener verificativo la invasión auspiciada por la OEA y, al decir de mi señora madre, era en ese momento el lugar más triste que habría sobre el planeta tierra.

Estudié orgullosamente con los jesuitas hecho que me obliga a solazarme en la lectura de james Joyce, y muy particularmente en “El Retrato del Artista Adolescente”, obra que conocí gracias a mi amigo y compañero de andanzas editoriales juveniles Pedro Ángel Palou García, y asimismo orgulloso me siento de mis estudios en leyes en la Escuela Libre de Derecho pese a los acres adjetivos que le endilga a la escuela José Vasconcelos en su “Breve Historia de México” al referirse a otro egresado de la “Libre” como lo fuera el presidente Emilio Portes Gil.

Crecí escuchando los relatos de mi abuelo sobre su incursión en los primeros años de su adolescencia en las filas del ejército constitucionalista, sus estudios de agronomía en “Chapingo” junto a los Merino Fernández, su participación en la “Guerra Cristera” al frente de cuadrillas armadas bajo la indicaciones del General Adrián Castrejón quién años después crearía los servicios de inteligencia militar y se convertiría en el gran cazador de espías nazis durante los años de la conflagración mundial, y por supuesto, de los días aciagos del avilacamchismo de cuyo régimen perdería el favor dadas las intrigas que suscitarían su parentesco con el líder obrero Manuel Rivera Anaya.

Mi padre por su parte, llegaría a éste país mitad en vieja de estudios, mitad exiliado, habría corrido a su cargo el discurso que en representación de los jóvenes fuese pronunciado ante la multitud reunida en Caracas el 23 de enero de 1958 con motivo de la caída de la Dictadura de Marcos Pérez Jiménez, suceso al que alude Gabriel García Márquez en “El Otoño del Patriarca, matriculándose en la entonces Escuela Nacional de Economía que, muy pocos después, se transformaría en la “facultad” gracias a la brillante intervención de la maestra Ifigenia Martínez.

“Soy todas las cosas por las que voy pasando”, he tenido en suerte el haber colaborado, o convivido de alguna manera con hombres cuya actuación ha resultado clave en la historia reciente del país, mencionaré a manera de ejemplo y obligado por la más elemental de las gratitudes a los senador José Ángel Conchello y Humberto Hernández Haddad así como y mi entrañable maestro el constitucionalista Elisur Artega Nava ; transformación que conduce por un lado , a darle cabal cumplimiento al deber bíblico de dar testimonio de los sucesos que corren en el siglo, y por la otra a convertirse en un hombre sencillo como dijera Borges: “ que aprecia el sabor del agua, el caminar pausado y la conversación con los amigos”.