Del Sistema Educativo Nacional

  • Gustavo Santín Nieto
Fomentar políticas incluyentes desde el ingreso hasta la conclusión de los estudios.

Cartas a Gracia

El Título Tercero de la Ley General de Educación consta de 10 capítulos y 58 artículos en los que se abordan diversas cuestiones inherentes al Sistema Educativo Nacional (SEN), Gracia. El Capítulo I (De la naturaleza del Sistema Educativo Nacional) define que se debe entender por SEN y quiénes lo integran  -actores, instituciones y procesos-  “para el cumplimiento de fines y criterios” propios del marco normativo en materia educativa; precisaría representantes y como se constituyen (entre ellos las niñas y los niños; planes y programas de estudio; las instituciones de los particulares con autorización o con reconocimiento de validez oficial de estudios; los Consejos de Participación Escolar y los Comités Escolares de Administración Participativa, de entre los 15 enlistados) presididos por el encargado del despacho educativo. Define la organización escolar que forma parte del sistema educativo (tipos, niveles, modalidades y opciones educativas) y la responsabilidad social inherente.

El capítulo II del Título Tercero de la LGE establece los niveles educativos que conforman a la educación básica; suma la inicial a la del preescolar, primaria y secundaria. Define tipos y modalidades y sobresale que se le ocurra, que se imparta educación inicial en la modalidad no escolarizada. Considera se presten servicios de educación indígena en preescolar y primaria, pero no en secundaria (nivel en el que permanece la educación comunitaria y “las modalidades regionales autorizadas por la Secretaría”), las secundarias para trabajadores, las telesecundarias y, entre otros, los servicios de educación especial. El Estado se compromete a generar las condiciones en las que se prestaría la educación inicial y a definir “principios y objetivos”; establece la edad de ingreso a preescolar y primaria, y legitima se oferte educación multigrado “en centros educativos en zonas de alta y muy alta marginación” garantizando de esta forma cumpla con los fines y criterios definidos en la LGE. 

El capítulo III se avoca a la educación media superior que “comprende los niveles de bachillerato, de profesional técnico bachiller y los equivalentes a éste, así como la educación profesional que no requiere bachillerato o sus equivalentes” y se ofrece a quienes concluyeron la educación secundaria. Incluye diversas modalidades, entre ellas, la formación dual, el bachillerato en línea y en algunas entidades como Michoacán y Veracruz, el telebachillerato. Adicionalmente, establece el compromiso para que “las autoridades educativas, en el ámbito de sus competencias, (establezcan), de manera progresiva, políticas para garantizar la inclusión, permanencia y continuidad de este tipo educativo, poniendo énfasis en los jóvenes”.

La LGE dedica 5 artículos del capítulo IV del Título III a la educación superior “último esquema de la prestación de los servicios educativos para la cobertura universal prevista en el artículo 3o. de la Constitución”. Se integra por las licenciaturas, especialidades, maestrías y doctorados incluidos los que oferta la educación normal. Pretende en superior lo mismo que en el nivel antecedente: fomentar políticas incluyentes desde el ingreso hasta la conclusión de los estudios. Establece que la obligatoriedad para ofrecer este tipo de estudios le corresponde al estado, aclarando que en todo caso la garantizaría “ […] para todas las personas que cumplan con los requisitos solicitados por las instituciones respectivas” respetando, “el carácter” de las instituciones de educación superior “a las que la ley otorga autonomía”.

Los capítulos del V al XII del Título III  abordan los siguientes temas: Del fomento de la investigación, la ciencia, las humanidades, la tecnología y la innovación; De la educación indígena; De la educación humanista; De la educación inclusiva; De la educación para personas adultas; Del educando como prioridad en el Sistema Educativo Nacional; De las Tecnologías de la Información, Comunicación, Conocimiento y Aprendizaje Digital para la formación con orientación integral del educando; y finalmente, Del calendario escolar. 

Sin embargo, incrementar la cobertura educativa en los diferentes niveles educativos, requeriría algo más que la buena voluntad por parte de las autoridades en sus diferentes ámbitos de competencia como establece el artículo 49 de Título de referencia, aunque indiquen que lo harán de manera gradual “comenzando con el nivel de licenciatura y, progresivamente, con los demás niveles de este tipo educativo”. Las cifras, números y porcentajes publicados por las Principales Cifras del Sistema Educativo Mexicano 2018-2019, fijan en 36 635 816 al alumnado que cursa alguno de los niveles educativos con la concurrencia de 2 100 277 docentes y 265 277 escuelas. De ellos, el 69.6% asiste a la educación básica; tan solo el 14.3% cursa estudios de educación media superior; el 10.8% la educación superior y, el 5.3% asisten a escuelas de capacitación para el trabajo. El 51% del total  de quienes asisten a la escuela corresponde al sexo femenino frente al 49% al masculino. De la misma manera, el 85.5% asiste a escuelas públicas y el 14.5% a escuelas de financiamiento privado, porcentaje que se iguala casi en 50% en posgrado. El porcentaje de quienes cursan estudios de media superior y superior en la modalidad no escolarizada ronda entre el 7.03% y el 19.28%. El Artículo 50 prevé la creación de un sistema de coordinación nacional de educación superior, incluidos todos los tipos y modalidades que fomente el intercambio y la movilidad del estudiantado y el profesorado. Y todo requiere de recursos financieros presupuestados que prevea la Ley de Egresos de la Federación 2020 y las sucesivas; recursos que, por lo menos en el próximo año fiscal, decrecerán en términos porcentuales o no crecerán en los montos requeridos por las universidades públicas. ¿A qué le tiras cuando sueñas mexicano?

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Gustavo Santín Nieto

Oriundo de la ciudad de Toluca y poblano por elección, caracterizado por ser una persona solidaria, gran amigo, buen padre y siempre comprometido con la educación, cursa estudios y obtiene el título de Profesor de Educación Primaria en el Instituto Normal de Puebla en 1969. Estudios la preparatoria en la escuela “Benito Juárez García” de la Universidad Autónoma de Puebla, de licenciatura en Economía en la Facultad de Economía en la UNAM, Ciudad de México; y de maestría en Administración Pública en el ámbito Estatal y Municipal, en el Instituto Nacional de Administración Pública capítulo del estado de Puebla.

Compartiendo su conocimiento para llegar a otras mentes, ha brindado su apoyo y asesoría a la Secretaría de Educación Pública del Estado de Tabasco, la Secretaría de Educación Pública del Estado de Michoacán y la Secretaría de Educación del Estado de Guerrero, por nombrar algunos. Fungió como miembro del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación SNTE así como del Colegio Nacional de Economistas.

En el sector público, se ha desempeñado como profesor de educación primaria en la CDMX y catedrático del Instituto Normal del Estado de Puebla. Fue profesor durante 11 años de asignatura de la facultad de Economía de la UNAM, director de la Participación Social de la Secretaría de Educación Pública del Estado de Puebla, Director General de Recursos Materiales y Servicios Generales de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, Secretario de Rectoría de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Director del Plantel Puebla 1 del CONALEP, Director de Documentación y Estadística del Gobierno del Estado de Chiapas, Coordinador Académico de la Facultad de Economía de la UAEM. Así como colaborador, por más de 20 años, en la Columna Semanal   “Maestros” del periódico La Jornada, director general de la Revista Conceptos y del periódico mural Mexitli de la Secretaría de Educación Puebla. Escribió algunas columnas en el extinto  Periódico “El Nacional”. Sus colaboraciones se publican en los períodicos digitales E-consulta, Ángulo 7, Entorno político (Veracruz) e Impulso informativo.

Desde 1992, emprende el Instituto Universitario Puebla como un proyecto de oferta educativa de calidad con ejes clave como lo son el humanismo y la sustentabilidad, confiado de que, es la educación misma, el eje motor para la consolidación de seres humanos plenos, responsables y capaces con la sociedad y el planeta. Se declara partidario y participativo de la Sociedad Civil organizada, como la única opción de cambio real y factible ante la crisis actual de los partidos políticos.

Actualmente es el coordinador ejecutivo la Asociación de Universidades e Instituciones de Educación Media Superior y Superior.