La Nueva Escuela Mexicana

  • Gustavo Santín Nieto
Fomentar en las personas el sentido de pertenencia a una nación pluricultural.

Cartas a Gracia

La definición de la Nueva Escuela Mexicana planteada en el Título II de la Ley General de Educación Gracia, sin duda dará tema para muchas conversaciones; algunas de ellas abordarán temas como la equidad y la excelencia; otras, seguramente cuestionarán el papel ideológico que le asignan los legisladores que intervinieran en la aprobación de las leyes secundarias, al plantear que tendría “como objetivos el desarrollo integral del educando […] impulsar las transformaciones sociales dentro de la escuela y en la comunidad”, sin definir a qué se refiere. Discusión que remontaría al magisterio y a la sociedad a las charlas que sostendrían Torres Bodet y Narciso Bassols, previas a la segunda reforma del Artículo 3º de la Constitución Política (30 de diciembre de 1946) que finiquitaba la propuesta de la educación socialista. 

En su ejercicio, la Nueva Escuela pretendería impulsar el desarrollo humano integral y alentar el pensamiento crítico; propiciar el diálogo interdisciplinario; “Fortalecer el tejido social para evitar la corrupción, a través del fomento de la honestidad y la integridad” aunque no se especifique las actrices y actores de esta búsqueda, y acometer en contra de las causas que generan la discriminación, lo mismo que impulsar nuevas relaciones sociales basadas en los derechos humanos. Todo un código de conducta.

En la misma línea valoral Gracia, la NEM buscaría fomentar en las personas el sentido de pertenencia a una nación pluricultural; la responsabilidad ciudadana, aunque el ejercicio gubernamental atice la protesta social en detrimento del mismo pueblo; y, entre otros, el “respeto y cuidado” al medio ambiente. La ley secundaria mandataría a la Secretaría para que promueva un Acuerdo Educativo Nacional que permita el cumplimiento de los fines y criterios y, de la misma manera, impulse la revalorización del magisterio -cuestión que se deberán ganar cotidianamente maestras y maestros con su trabajo- y transforme la escuela en un centro de aprendizaje comunitario -sin entreverse de donde saldrán los recursos para que la planta administrativa y/o docente labore horas adicionales entre semana y sábados y domingos-; y por mencionar la reorientación de planes y programas de estudio que se concretarían hasta el ciclo escolar 2022-2023.

El Artículo 15 de la Ley General de Educación precisaría los fines que la administración federal 2018-2024 desearía alcanzar en la formación de la niñez y de la juventud. Buscaría “contribuir al desarrollo integral y permanente de los educandos”, formándolos para que respeten los derechos humanos y la dignidad de las personas sin importar distinciones de ninguna índole; para que sean promotores de la paz y de la tolerancia, solidarios, justos y honestos, respetuosos de sus connacionales y de la identidad étnica y multicultural y respetuosos de la naturaleza, entre otras características. 

El Artículo 16 establecería los criterios en los que se basaría el proceso educativo del Sistema Educativo Nacional en la presente administración; recuperaría de la primer reforma el establecimiento de “normas”, el combate contra los fanatismos (y los prejuicios) y de la segunda, el cambio del término norma y el uso de su equivalente. Criterios entre los que ya se establecían -como ahora- que la educación se basaría en los resultados del progreso científico y lucharía contra la ignorancia, sus causas y efectos, las servidumbres, los fanatismos, los prejuicios; aunque el texto abandone la norma que les obligara a mantenerse ajena a cualquier doctrina religiosa. Criterios o normas a los que se suman  aquellas que se manifiestan en contra de la violencia; especialmente la que pudiese ejercerse en contra de la niñez, las mujeres y personas con discapacidad, entre otras. Adicionalmente, establece que será democrática, nacional humanista, promotora del interés general sobre el particular, defensora del medio ambiente, equitativa, inclusiva, intercultural, integral y de excelencia.

El Título II dedica los artículos 17 y 18 a la orientación integral y a los planes y programas de estudio. La educación integral que brinde la NEM otorgaría una formación para la vida de los educandos, la vinculación con la comunidad y maestras y maestros mejor preparados ¿será? Cambiaría la forma de organización de las escuelas (arraigo) de tal manera que el o la docente acompañase al estudiante durante su trayectoria académica, como sucede en otros países, y evaluaría de manera integral al alumnado. Los nuevos planes y programas de educación básica y normal continúan bajo la potestad de la federación y se aplicarán a cabalidad hasta el ciclo escolar 2022-2023 y reservados a la federación como acontece a partir de la sexta reforma al Artículo 3º Constitucional (2002) y con antecedentes plasmados en la primer reforma (La formación de planes, programas y métodos de enseñanza corresponden en todo caso al Estado, 1934) y condenan a las autoridades educativas locales y a “diversos actores sociales involucrados en la educación, incluida la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación, solo a emitir opiniones, proponer contenidos regionales y, adicionalmente autorizar el listado de libros de texto que podrían convertirse en auxiliares del conocimiento. 

Legislada, la NLE se encontraría en un proceso de construcción como lo aseverara hace un par de meses Esteban Moctezuma Barragán y distaría mucho para convertirse en un proyecto que trascienda a la administración 2018-2024. Enfrenta problemas presupuestales graves; de inequidad en materia de infraestructura y de falta de personal docente que labora en el 48% de las escuelas definidas como de organización incompleta, que tendrá que resolver en un corto plazo; de elaboración de los planes y programas que integrarán la currícula completa de educación básica (2022-2023) y de capacitación de maestras y maestros que tendrán que impartir asignaturas con perspectiva de derechos humanos, género, equidad sustantiva y otras más que les requerirán tiempo, dinero y esfuerzo. ¿A qué le tiras cuando sueñas mexicano?

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Gustavo Santín Nieto

Oriundo de la ciudad de Toluca y poblano por elección, caracterizado por ser una persona solidaria, gran amigo, buen padre y siempre comprometido con la educación, cursa estudios y obtiene el título de Profesor de Educación Primaria en el Instituto Normal de Puebla en 1969. Estudios la preparatoria en la escuela “Benito Juárez García” de la Universidad Autónoma de Puebla, de licenciatura en Economía en la Facultad de Economía en la UNAM, Ciudad de México; y de maestría en Administración Pública en el ámbito Estatal y Municipal, en el Instituto Nacional de Administración Pública capítulo del estado de Puebla.

Compartiendo su conocimiento para llegar a otras mentes, ha brindado su apoyo y asesoría a la Secretaría de Educación Pública del Estado de Tabasco, la Secretaría de Educación Pública del Estado de Michoacán y la Secretaría de Educación del Estado de Guerrero, por nombrar algunos. Fungió como miembro del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación SNTE así como del Colegio Nacional de Economistas.

En el sector público, se ha desempeñado como profesor de educación primaria en la CDMX y catedrático del Instituto Normal del Estado de Puebla. Fue profesor durante 11 años de asignatura de la facultad de Economía de la UNAM, director de la Participación Social de la Secretaría de Educación Pública del Estado de Puebla, Director General de Recursos Materiales y Servicios Generales de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, Secretario de Rectoría de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Director del Plantel Puebla 1 del CONALEP, Director de Documentación y Estadística del Gobierno del Estado de Chiapas, Coordinador Académico de la Facultad de Economía de la UAEM. Así como colaborador, por más de 20 años, en la Columna Semanal   “Maestros” del periódico La Jornada, director general de la Revista Conceptos y del periódico mural Mexitli de la Secretaría de Educación Puebla. Escribió algunas columnas en el extinto  Periódico “El Nacional”. Sus colaboraciones se publican en los períodicos digitales E-consulta, Ángulo 7, Entorno político (Veracruz) e Impulso informativo.

Desde 1992, emprende el Instituto Universitario Puebla como un proyecto de oferta educativa de calidad con ejes clave como lo son el humanismo y la sustentabilidad, confiado de que, es la educación misma, el eje motor para la consolidación de seres humanos plenos, responsables y capaces con la sociedad y el planeta. Se declara partidario y participativo de la Sociedad Civil organizada, como la única opción de cambio real y factible ante la crisis actual de los partidos políticos.

Actualmente es el coordinador ejecutivo la Asociación de Universidades e Instituciones de Educación Media Superior y Superior.