El contrato de desarrollo entre Audi y el gobierno de Puebla

  • Atilio Peralta Merino
El domicilio de las personas morales es aquel en donde tiene asiento su administración.

Un contrato es válido ante el hecho de que el clausulado que lo conforme, libremente adoptado entre las partes, no vulnere el orden público, lo es, asimismo, ante la declaración de las partes en las que deben fijar los elementos que  fuera denominado por los comentaristas del Código de Napoleón como “los atributos de la personalidad”, entre los que se destaca, al unísono de la capacidad para obligarse, nada más y nada menos que el domicilio, y siendo el concerniente al de las personas morales , aquel en donde tiene asentada su administración

En consecuencia de lo anterior, no deja de llamar la atención el hecho de que La persona moral de naturaleza mercantil denominada “AUDI AUTOMOTIVE” S.A. de C.V., se hubiese constituido ante la fe pública del titular de las notarías asociadas 211 y 135 de la Ciudad de México, y mediante el instrumento público número 52208, volumen 1389, folio 274028, el 5 de septiembre del 2012.

Lo anterior en virtud de que, ese mismo día, la referida persona moral hubiese concertado un contrato con la representación debidamente acreditada del estado de Puebla.

Gestionar y obtener en un solo día, el registro de un instrumento notarial en el Registro Público de Comercio de la Ciudad de México, la inscripción conducente en el Registro Federal de Contribuyentes ante el Sistema de Administración Tributaria con la previa visita de los funcionarios de la referida unidad administrativa adscrita a la Secretaría de Hacienda, no deja de resultar materia de sorpresa a todas luces.

Grado de extrema eficacia alcanzado en la ocasión referida, toda vez que en el denominado “Contrato de Desarrollo” suscrito el efecto entre el gobierno de Puebla y “AUDI”, la novel sociedad habría tenido que, de manera forzosa, declara su domicilio como “atributo de su personalidad” 

 Resulta curios, asimismo, el hecho de que, en el acta constitutiva de “AUDI”, se hubiese nombrando como delegados de la misma para la ejecución de acuerdos, al Presidente Ejecutivo de VW desde el año 2015 Matthias Alexander Müller, ello ante el precepto que el efecto señala que el domicilio de las personas morales es aquel en donde tiene asiento su administración, y Matthias Alexander Müller, reside fuera del territorio nacional según es públicamente sabido.

Jorge Eugenio Castañeda Escobedo, titular de las notarías asociadas 211 y 135 de la Ciudad de México, es según me dicen un hombre honorable, muy libre de tener el mal gusto de tener relación con el Opus Dei y de haber apoyado a Vicente Fox Quezada en la formulación de su plataforma de seguridad, con quién, para desagravio de su sentido del gusto se distanciaría, quedando el área en cuestión a cargo del finado, por cierto, ante el desplome de un helicóptero, Ramón Martín Huerta.

 Tal y como se ha reseñado con antelación, tuvo a su cargo la escritura constitutiva de la sociedad mercantil “AUDI” de México, y , al unísono tirar una escrita  conteniendo un verdadero galimatías denominado “Contrato de Desarrollo”.

Mediante el documento en cuestión, suscrito a la sazón entre la naciente sociedad mercantil y el un poco más añejo estado federado de Puebla, éste último se obligaba a renunciar a atributos constitucionales tales como imponer contribuciones de toda laya, y  asimismo, a no ejercer diversas atribuciones regulatorias; concretamente en materia de uso y rehabilitación de agua potable ( materia que además tampoco corresponde a las atribuciones de ley primigeniamente señaladas al suscribiente, sino en todo caso a los ayuntamiento que al efecto resultasen competentes) , así como aquellas tendientes a paliar la contaminación auditiva,   entre muchas otras que resultaría tedioso enumerar en éste espacio.

De más está decir que, de conformidad a nuestro orden legal, ni las atribuciones constitucionales son materia de convenio con particulares, ni los acuerdos contrarios a las disposiciones de orden público son consideradas válidas a grado tal, que, incluso, éstas deben tenerse por no puestas.

La validez de las clausulas de un acuerdo de voluntades y los atributos de la personalidad, son tópicos de obligada referencia para todo notario, más un para una persona reconocida en su probidad, en consecuencia, algo muy especial habría tenido que mediar para que el 5 de septiembre de 2012 se hubiese actuado de manera tan poco ortodoxa en la sede de las notarias asociadas 211 y 135 de la Ciudad de México.

 

albertoperalta1963@gmail.com

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Atilio Peralta Merino

Nací en ésta ciudad, en la sala de maternidad “Covadonga” de la Beneficencia española, “tal vez un jueves como hoy de otoño”, dijera parafraseando a Cesar Vallejo, y de inmediato me trasladé a las islas del Caribe, entre brumas mi primer esbozo de recuerdo es el vapor de un barco que desembarcó en la Dominicana, Isla a la que jamás he vuelto y que no registro en la memoria consciente, desconozco si habríamos arribado a “Santo Domingo” o si todavía sería “Ciudad Trujillo” acababa de tener verificativo la invasión auspiciada por la OEA y, al decir de mi señora madre, era en ese momento el lugar más triste que habría sobre el planeta tierra.

Estudié orgullosamente con los jesuitas hecho que me obliga a solazarme en la lectura de james Joyce, y muy particularmente en “El Retrato del Artista Adolescente”, obra que conocí gracias a mi amigo y compañero de andanzas editoriales juveniles Pedro Ángel Palou García, y asimismo orgulloso me siento de mis estudios en leyes en la Escuela Libre de Derecho pese a los acres adjetivos que le endilga a la escuela José Vasconcelos en su “Breve Historia de México” al referirse a otro egresado de la “Libre” como lo fuera el presidente Emilio Portes Gil.

Crecí escuchando los relatos de mi abuelo sobre su incursión en los primeros años de su adolescencia en las filas del ejército constitucionalista, sus estudios de agronomía en “Chapingo” junto a los Merino Fernández, su participación en la “Guerra Cristera” al frente de cuadrillas armadas bajo la indicaciones del General Adrián Castrejón quién años después crearía los servicios de inteligencia militar y se convertiría en el gran cazador de espías nazis durante los años de la conflagración mundial, y por supuesto, de los días aciagos del avilacamchismo de cuyo régimen perdería el favor dadas las intrigas que suscitarían su parentesco con el líder obrero Manuel Rivera Anaya.

Mi padre por su parte, llegaría a éste país mitad en vieja de estudios, mitad exiliado, habría corrido a su cargo el discurso que en representación de los jóvenes fuese pronunciado ante la multitud reunida en Caracas el 23 de enero de 1958 con motivo de la caída de la Dictadura de Marcos Pérez Jiménez, suceso al que alude Gabriel García Márquez en “El Otoño del Patriarca, matriculándose en la entonces Escuela Nacional de Economía que, muy pocos después, se transformaría en la “facultad” gracias a la brillante intervención de la maestra Ifigenia Martínez.

“Soy todas las cosas por las que voy pasando”, he tenido en suerte el haber colaborado, o convivido de alguna manera con hombres cuya actuación ha resultado clave en la historia reciente del país, mencionaré a manera de ejemplo y obligado por la más elemental de las gratitudes a los senador José Ángel Conchello y Humberto Hernández Haddad así como y mi entrañable maestro el constitucionalista Elisur Artega Nava ; transformación que conduce por un lado , a darle cabal cumplimiento al deber bíblico de dar testimonio de los sucesos que corren en el siglo, y por la otra a convertirse en un hombre sencillo como dijera Borges: “ que aprecia el sabor del agua, el caminar pausado y la conversación con los amigos”.