El turismo internacional en crisis

  • Atilio Peralta Merino
El cambio tecnológico abanderado por las plataformas digitales ciertamente no facilita el empeño

La bancarrota de un consorcio de un consorcio de la antigüedad y la dimensión del operador turístico Wagon Lits Cook, constituye un fenómeno digno de la más profunda de las reflexiones sociales, no resulta convincente atribuir el referido quebranto a la falta de actualización en la tecnología digital a cuenta de sus sistemas de operatividad, tal y como en la especie ha sido difundido por las cadenas noticiosas del planeta.

Un conglomerado de 600 mil turistas que habrían quedado varados el pasado fin de semana en diversas plazas del orbe ante el repentino colapso del gigante abrumado por el sobrendeudamiento, no compagina con la referida explicación.

El cambio tecnológico abanderado por las plataformas digitales ciertamente no facilita el empeño, sin embargo, es claro que 600 mil usuarios en un fin de semana no hablan de un fenómeno de marcada obsolescencia como el que observara la mara KODAK hace algunos años , respecto, ciertamente a un giro diverso al que  aquí se reseña, pero cuyo  prolongado y paulatino declive en el mercado , permiten a todas luces hacer un comparativo que llama a poner en duda la explicación de los hechos que pregona en la actualidad la versión que se difunde.

La regulación de la actividad turística tanto en el ámbito interno de las naciones como en el flujo internacional de los demandantes de esparcimiento, ha observado una proverbial precariedad, la Organización Mundial de Turismo como organismo internacional adscrito al consejo económico y social de la ONU y en cuya conformación el mexicano Antonio Enríquez Savignan jugara un papel relevante, es de muy reciente data.

Hasta mediados de los años 80 de manera un tanto heterodoxa, la diplomacia concerniente a las negociaciones referentes al turismo, reconocían como teatro a una persona de derecho privado, constituida conforme al Código Civil Suizo de las obligaciones, y cuyos socios contratantes eran los ministerios de turismo de las diversas naciones que habrían concurrido a la respectiva suscripción del contrato privado de constitución de la sociedad en cuestión.

Las rondas de negociación en el rubro concerniente a diversos servicios y al turismo en lo particular que al efecto se han abierto en el seno de la Organización Mundial de Comercio a partir de 1995 y en las rondas de negociaciones del GATT de 1947, de denominada “Ronda Uruguay” de manera por demás específica, se empalma a todas luces con los acuerdos que al efecto reconozcan como marco de suscrición a la Organización Mundial del Turismo.

El orden económico establecido a partir del fin de la segunda guerra, descansaba en la condición de Estados Unidos como locomotora mundial , situación que empezó a cambiar en la década de los años 80, en la que la economía estadounidense inició una etapa de desindustrialización, a grado tal que, empezó a llamar poderosamente  la atención de los estudiosos,  el hecho de que tanto la expansión impulsada por Reagan y una  década después por Clinton tuvieran como base de sustentación la denominada “terciarización” de la economía, o sea la expansión con base en el sector servicios y no ya en la industria, “terciarización” en la que, el turismo, de más está decir, juega un papel más que decisivo.

La complejidad de reglas en la actividad en cuestión , así  la manifiesta dificultad en los acuerdos que al efecto les den vigencia,  constituye a todas luces una clara exigencia para el país en los momentos actuales en los que el turismo se erige en una de las actividades claves para ofrecer su viabilidad económica ; situación, respecto a la cual, la reciente quiebra de Wagon Lits Cook debe servir de clara advertencia, así como de objeto de profundo análisis sobre los derroteros que se presentan a lo largo y a lo ancho del orbe, sin que las decisiones sobre un tópico fundamental de la política económica a largo plazo,  descasen, por ningún motivo, en lo que muy bien podría ser una diagnóstico falso y simplista.

albertoperalta1963@gmail.com

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Atilio Peralta Merino

Nací en ésta ciudad, en la sala de maternidad “Covadonga” de la Beneficencia española, “tal vez un jueves como hoy de otoño”, dijera parafraseando a Cesar Vallejo, y de inmediato me trasladé a las islas del Caribe, entre brumas mi primer esbozo de recuerdo es el vapor de un barco que desembarcó en la Dominicana, Isla a la que jamás he vuelto y que no registro en la memoria consciente, desconozco si habríamos arribado a “Santo Domingo” o si todavía sería “Ciudad Trujillo” acababa de tener verificativo la invasión auspiciada por la OEA y, al decir de mi señora madre, era en ese momento el lugar más triste que habría sobre el planeta tierra.

Estudié orgullosamente con los jesuitas hecho que me obliga a solazarme en la lectura de james Joyce, y muy particularmente en “El Retrato del Artista Adolescente”, obra que conocí gracias a mi amigo y compañero de andanzas editoriales juveniles Pedro Ángel Palou García, y asimismo orgulloso me siento de mis estudios en leyes en la Escuela Libre de Derecho pese a los acres adjetivos que le endilga a la escuela José Vasconcelos en su “Breve Historia de México” al referirse a otro egresado de la “Libre” como lo fuera el presidente Emilio Portes Gil.

Crecí escuchando los relatos de mi abuelo sobre su incursión en los primeros años de su adolescencia en las filas del ejército constitucionalista, sus estudios de agronomía en “Chapingo” junto a los Merino Fernández, su participación en la “Guerra Cristera” al frente de cuadrillas armadas bajo la indicaciones del General Adrián Castrejón quién años después crearía los servicios de inteligencia militar y se convertiría en el gran cazador de espías nazis durante los años de la conflagración mundial, y por supuesto, de los días aciagos del avilacamchismo de cuyo régimen perdería el favor dadas las intrigas que suscitarían su parentesco con el líder obrero Manuel Rivera Anaya.

Mi padre por su parte, llegaría a éste país mitad en vieja de estudios, mitad exiliado, habría corrido a su cargo el discurso que en representación de los jóvenes fuese pronunciado ante la multitud reunida en Caracas el 23 de enero de 1958 con motivo de la caída de la Dictadura de Marcos Pérez Jiménez, suceso al que alude Gabriel García Márquez en “El Otoño del Patriarca, matriculándose en la entonces Escuela Nacional de Economía que, muy pocos después, se transformaría en la “facultad” gracias a la brillante intervención de la maestra Ifigenia Martínez.

“Soy todas las cosas por las que voy pasando”, he tenido en suerte el haber colaborado, o convivido de alguna manera con hombres cuya actuación ha resultado clave en la historia reciente del país, mencionaré a manera de ejemplo y obligado por la más elemental de las gratitudes a los senador José Ángel Conchello y Humberto Hernández Haddad así como y mi entrañable maestro el constitucionalista Elisur Artega Nava ; transformación que conduce por un lado , a darle cabal cumplimiento al deber bíblico de dar testimonio de los sucesos que corren en el siglo, y por la otra a convertirse en un hombre sencillo como dijera Borges: “ que aprecia el sabor del agua, el caminar pausado y la conversación con los amigos”.