Capacítate…si quieres

  • Martín López Calva
El mundo de hoy es dinámico y cambiante, lleno de desafíos y de avances vertiginosos

Hoy el ALV (Aprendizaje a lo largo de la vida) se encuentra en el centro del debate internacional, ya que forma parte del Objetivo de Desarrollo Sostenible n°4-Agenda 2030, que insta a los países a “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y a promocionar oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida”.

http://www.unesco.org/new/es/santiago/education/lifelong-learning/

Nos encontramos en una época en la que queda cada vez más claro que el aprendizaje y la educación no se circunscriben al ámbito escolar o universitario y que no terminan con la escolarización, ni siquiera si se obtiene un doctorado.

El mundo de hoy es dinámico y cambiante, lleno de desafíos y de avances vertiginosos en todos los campos del saber y del hacer por lo que exige seres humanos abiertos a aprender dentro y fuera de los espacios formales, durante todo su trayecto existencial.

Somos seres educandos, dice el filósofo de la educación catalán Octavi Fullat y esto significa que para los nosotros la educación no es algo opcional -no es cuestión de querer educarnos sino que para ser humanos debemos educarnos- y por otra parte no es algo que tenga un final planificable –las bestias, dice él pueden quedar educadas pero los seres humanos jamás quedan educados, están siempre educándose-.

Como plantea la cita que abre el artículo de hoy, el llamado Aprendizaje a lo largo de la vida –longlife learning- es un tema central a nivel internacional puesto que forma parte de los objetivos de desarrollo sostenible de la UNESCO que en su agenda 2030 plantea la necesidad de procurar una educación de calidad, equitativa e inclusiva y promover oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida.

De manera que las políticas públicas deben orientarse dentro de este objetivo hacia la procuración de espacios y programas de carácter formativo tanto dentro como fuera de los sistemas educativos, a los que puedan acceder todos los ciudadanos.

Una sociedad orientada hacia el ALV debería empezar por tener profesores que tengan como una prioridad su propia trayectoria de formación permanente, tal como lo señala Philippe Perrenoud en su libro Diez nuevas competencias para enseñar, en el que la décima competencia se formula como: Organizar la propia formación continua. (El libro puede consultarse en: https://www.uv.mx/dgdaie/files/2013/09/Philippe-Perrenoud-Diez-nuevas-competencias-para-ensenar.pdf

En este marco, se esperaría que la reciente (contra) reforma educativa tomara plenamente en cuenta este objetivo de generar condiciones para el ALV y que tuviese como una parte central la formación continua de los profesores.

“…Y esta capacitación es voluntaria, es precisamente para buscar superarse, que va a estar ligada a escalafón horizontal, que es lo que traen precisamente las leyes secundarias, en donde el maestro, sin dejar de ser maestro frente a grupo -que muchas veces cuando quieren progresar tienen que dejar el grupo y pasar a ser directores- siguiendo siendo maestro, va a poder acceder a mejores niveles salariales”.

Esteban Moctezuma Barragán en la conferencia del Presidente de la República. (15 de agosto de 2019)

https://profelandia.com/los-maestros-se-van-a-capacitar-de-manera-voluntaria-dice-esteban-moctezuma/

Sin embargo, en la “conferencia mañanera” del pasado 15 de agosto, el Secretario de Educación Pública señaló que la capacitación de los profesores será voluntaria y que al eliminarse la evaluación de desempeño para la permanencia en el puesto, se tendrá únicamente una evaluación diagnóstica que detecte las áreas de oportunidad de cada profesor para que –si quiere- se le pueda ofrecer algún curso especifico para mejorar sus conocimientos y desempeño.

Existe un elemento que parece positivo en esta declaración del secretario Moctezuma que cito aquí arriba. Se trata de la idea del escalafón horizontal en el que el maestro podrá ir mejorando sus condiciones y haciendo una carrera –en lo que parece el retorno a la “carrera magisterial” del pasado- sin dejar su trabajo en el aula ni tener que aspirar a un puesto de director, ATP o supervisor.

Parece también positivo, a reserva de cómo se planteen estos elementos en la legislación secundaria todavía en proceso, que se pueda establecer un plan individualizado de formación permanente de cada maestro o maestra.

Sin embargo hay claramente un elemento contrario a las tendencias internacionales en este planteamiento de la capacitación docente de carácter voluntario, puesto que a pesar de los incentivos que se ofrezcan en el escalafón horizontal, puede haber profesores que opten por no capacitarse o como sucedía en el pasado, maestros y maestras que busquen cumplir tomando cursos de baja exigencia y calidad exclusivamente para ir ascendiendo en dicho escalafón.

Parece existir también una visión limitada o aún confusa del responsable del sistema educativo nacional respecto a la evaluación. La idea de que exista solamente una evaluación diagnóstica que es la evaluación que se hace al inicio del proceso educativo para tener información de arranque sobre la persona que se va a formar, podría ser aplicable a los docentes que recién obtienen su plaza o incluso al proceso mismo de selección de los nuevos profesores pero para tener un programa nacional de capacitación permanente y a lo largo de toda la trayectoria del profesor –a lo largo de la vida- tendría que haber una evaluación formativa que se aplique periódicamente y en la que se obtengan elementos para orientar y mejorar la práctica.

En un mundo que exige el aprendizaje a lo largo de la vida tendremos en México un sistema educativo que deja a la decisión voluntaria de cada profesor la capacitación para mejorar. “Capacítate, si quieres” será el lema en el que se desarrollará el proceso educativo en el país a partir de ahora. Si usted tiene hijos en edad escolar le deseo que la suerte le depare a ellos un maestro que sí haya querido capacitarse.

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Martín López Calva

Doctor en Educación por la Universidad Autónoma de Tlaxcala, maestro en Educación superior por la misma universidad y en Humanismo universitario por la Universidad Iberoamericana Puebla. Ha sido dos veces “Lonergan Fellow” por el Lonergan Institute de Boston College (1997-1998 y 2006-2007). Fue coordinador del doctorado interinstitucional en Educación y enlace de la UIA Puebla en el campo estratégico de “Modelos y políticas educativas” del sistema universitario jesuita (SUJ) desde agosto de 2007 hasta marzo de 2012 y académico de tiempo completo en esta universidad desde abril de 1988 hasta marzo de 2012 donde obtuvo el reconocimiento de académico numerario e imparte hasta la fecha cursos de licenciatura y posgrado en el área de Educación. Tiene experiencia docente a nivel de licenciatura, posgrado y formación de profesores en la UIA Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, Universidad de las Américas Puebla, Universidad Anáhuac y otras desde 1988. Actualmente es Director académico de posgrados en Artes y Humanidades de la UPAEP.
Ha publicado diecisiete libros sobre temas educativos (los más recientes: Educación humanista –tres tomos- en Ed. Gernika y Gestión curricular por competencias en educación media y superior, en coautoría con Juan Antonio García Fraile), diez capítulos en libros colectivos y alrededor de 45 artículos en revistas de educación.