Cadena de fraternidad

  • Patricia Estrada
Historia de una familia que conoce la pobreza y, sin embargo, es capaz de ayudar y tener la mano.

Originario de una comunidad enclavada en la selva chiapaneca, Víctor Alvarado conoce la pobreza extrema y la urgencia de ayudar a los pueblos que durante años han sido olvidados por los gobiernos y la sociedad.

 

Con más de 70 años de vida decidió llevar a su hijo Guillermo y su nuera Patricia a los límites de Puebla con Morelos; las zonas más afectadas por el sismo del pasado 19 de septiembre.

 

Víctor ha visto de cerca el hambre y la falta de atención médica en Chiapas. Cuando su hijo mayor se quemó la pierna caminaron dos horas a la clínica más cercana; por momentos el muchacho acostado sobre una camilla de tablas y otras veces sobre la espalda de su padre. Su voz se quiebra al recordar que el niño tomó la pastilla para el dolor que la partera dio a su esposa en su primer embarazo.

 

Los años le permitieron a Victor colocarse como maestro rural y enseñar a sus dos hijos que la vida es dura pero también abre oportunidades de ayudar a otros en peores circunstancias. Y así lo han hecho durante esta semana después de conocer que varias comunidades quedaron destruidas.

 

Cuando escucharon el llamado gubernamental para apoyar en los centros de acopio, llevó su camioneta hasta el zócalo de la ciudad de Puebla y ahí empezaron a cargar los kilos de víveres que aportaron generosamente cientos de poblanos. Junto a Guillermo y su nuera (ambos maestros de español en Amozoc) se fueron a Chiautla de Tapia. Han sido tres días de viajes consecutivos; poco descanso pero gran satisfacción de prestar sus manos.

 

Los caminos de terracería en las comunidades de la mixteca poblana retrasan aún más a los vehículos que van y vienen con mayor fluidez sobre la autopista Puebla -Atlixco, luego de permanecer sin costo de peaje.

 

La familia Alvarado percibe que la reconstrucción de casas y escuelas en las áreas devastadas llevará mucho tiempo; la gente más pobre sobrevive entre ruinas y zozobra. No saben si el gobierno atenderá sus peticiones de ayuda pero no pierden la esperanza de salir adelante.

 

A don Víctor tuve la fortuna de conocerlo el viernes por la noche cuando llegó a la cabina de la XECD 1170 AM a compartrime fotografías de su recorrido y a pedir apoyo para costear otro par de tanques de gasolina. Su llamado no fue en vano porque al programa se comunicó la señora Cortés quien ofreció apoyarlo en esta encomienda.

 

La señora Cortés es radioescucha de la XECD desde hace muchos años; una mujer orgullosa de sus dos hijos y de su yerno quien trabaja en una empresa de aeronáutica en Querétaro. La pérdida de su vista y de su esposo la obligaron a cuidarse mucho más, por lo que desde su trinchera encontró la forma de apoyar a las víctimas del sismo.

 

Septiembre 2017 será sin duda uno de los meses más recordados de los últimos años; las consecuencias de habitar un planeta vivo son visibles y dolorosas; nadie que tenga un corazón cálido puede dejar de sentir empatía por quienes perdieron absolutamente todo.

 

El doctor José Antonio Saavedra y su familia (médicos especialistas) decidieron sumarse a las tareas de ayuda. A través de mensajes de whatsapp se organizaron los colonos de la junta auxiliar La Libertad; también pacientes y amigos respondieron al llamado ciudadano de un gran ortopedista poblano.

 

Con camioneta llena de víveres se fueron a la comunidad de Cohetzala en Chiautla de Tapia. Además de los paquetes con comida y otros artículos brindaron atención médica gratuita a la población. La labor social está arraigada en su familia.

 

Estas historias destacan en medio de la angustia y el temor. Poblanos apoyando a poblanos; una reacción en cadena que ha sentado un precedente en nuestro estado. Por supuesto que los gobiernos tienen los recursos y la obligación de enfrentar las contingencias pero nadie puede desestimar la gran colaboración espontánea de la sociedad. Casi todos sumando de acuerdo a las posibilidades económicas; eso marca la diferencia.

 

De nada sirve llenar las redes con mensajes de solidaridad si no cooperamos con hechos. No importa cuánto dinero aportemos porque todo suma y recordemos que la generosidad siempre regresa a nuestras vidas con bendiciones. 

 

Sirvan estas líneas para mandarle un abrazo muy solidario a la familia de Yendi Millán Rodríguez, mi compañera en la secundaria y preparatoria en el Instituto Carlos Pereyra de Puebla A.C. Me queda su recuerdo de una persona humana y entusiasta en sus tareas académicas y deportivas (durante un tiempo ambas formamos parte del equipo de basketball femenil de la escuela). De profesión químico farmacobióloga, Yendi murió en el sismo cuando se encontraba en el hospital de Atlixco. Lamento profundamente su pérdida.

 

Tras el susto que vivimos esta semana también valdría la pena replantearnos quiénes y cuáles son las prioridades en la vida. Hoy estamos, mañana no sabemos. 

 

Mi cuenta en twitter @estradapaty

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Patricia Estrada

Directora de noticias y conductora del noticiero de La Tropical Caliente 102.1 FM

Ex reportera de Ultranoticias, Radio Oro, Radio Tribuna y Momento Diario. Aprendizaje permanente del año 2001 a la fecha; egresada en Ciencias de la Comunicación UPAEP.