La estrategia del Tucamlo

  • Carlos Figueroa Ibarra
El establishment contra AMLO. MORENA camina bien. La infiltración también está operando.

El avance mostrado por MORENA en su breve existencia de tres años, ha generado las esperables reacciones de sus adversarios. Orquestado por Carlos Salinas de Gortari, el gran operador político del establishment neoliberal, nuevamente está organizándose el Tucamlo (Todos Unidos contra AMLO). Ante estos peligros externos el mayor peligro interno para MORENA es hacer cuentas alegres,  cuando se cierne sobre el partido una gran ofensiva que busca frustrar por tercera ocasión su triunfo en las elecciones presidenciales. Así las cosas, haciendo a un lado la autocomplacencia, puede decirse que MORENA está caminando bien. Su estreno como partido en el proceso electoral de 2015, implicó el mejor debut de un partido en la historia electoral del país con un 8.49% de los votos. Quedó posicionado como la primera fuerza electoral en la Ciudad de México y como tercera fuerza  en 17 de las 32 entidades de la federación.

 

En las elecciones estatales de 2016, MORENA obtuvo casi un tercio de los votos en Zacatecas y en Veracruz, casi 23% en Oaxaca y  casi 10% en Puebla.  En las elecciones de 2017, MORENA ganó en la joya de la corona del PRI, el Estado de México, aún cuando  el fraude hasta el momento se ha impuesto en dicho estado.  En Veracruz, obtuvo 17.43%  de los  votos y  17 municipalidades entre ellas las de  ciudades importantes como Xalapa la capital del estado, Poza Rica, Coatzacoalcos y Minatitlán. Estas cuatro ciudades son ahora bastiones de Morena con votaciones de alrededor o más del  40% de los sufragios.  En Coahuila y Nayarit MORENA obtuvo el 12% de los votos, resultado apreciable que no oculta  el gran reto de lograr elevar los resultados electorales en el norte del país, región  siempre adversa para la izquierda.  Morena obtuvo en las elecciones de 2017, 2.4 millones de votos mientras el PRI con todo su dinero y maquinaria obtuvo 2.8 millones.

 

He aquí los datos que explican el Tucamlo, el Delenda Est Morena ("Es menester destruir Morena"). El Tucamlo implica en primer lugar, la consolidación del monstruo bicéfalo del neoliberalismo, el PRIAN. En segundo lugar, el disciplinamiento como comparsa de dicho monstruo, del PRD. En tercer lugar, el disciplinamiento de los órganos electorales federales y estaduales como  se ha visto ya con el INE y el IEEM y como probablemente se vea con el TEPJF.  En cuarto lugar, el lobby que ya se está haciendo con los grandes empresarios, lobby aún más necesario por el acercamiento de MORENA con algunas fracciones de dicho sector. Existen otros recursos más como son la campaña mediática para satanizar a Lopez Obrador, a MORENA y cualquier acción que haga, el impulso de candidaturas independientes y de otras más que potencialmente puedan disputarle a MORENA el voto crítico y opositor.

 

La estrategia del Tucamlo también implica la infiltración de MORENA. Aquí se combinan las necesidades de sobrevivencia de actores hasta hace poco acérrimos detractores de López Obrador y de MORENA,  con la necesidad de la derecha neoliberal de colonizar al único partido de oposición en el país. Si MORENA va a ganar elecciones o por lo menos obtener un resultado competitivo, qué mejor que lo haga con un priísta o un panista con camiseta de MORENA puesta. Si se ganan las elecciones bueno será. Si no es así, el plan B es quedarse con el control del partido y de esa manera quitarle dientes, de la misma manera que ya se hizo con el PRD y con los demás partidos que enarbolaron banderas de izquierda.

 

He aquí los designios del Tucamlo. Y los desafíos de MORENA también.

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Carlos Figueroa Ibarra

Sociólogo, profesor investigador BUAP, especializado en sociología de la violencia y política. Doctor Honoris Causa por la Universidad de San Carlos de Guatemala. Integrante del Comité Ejecutivo Nacional de Morena