Duarte, el #YoMerengues

  • Moroni Pineda
El drama de Venezuela. Riesgo de que comience la emigración y los refugiados en la zona. De todo un

La situación en Venezuela amenaza cada vez más en convertirse en una guerra civil. Los hermanos venezolanos lo sienten y temen,  mientras algunos cuadros militares del más alto rango comienzan a ver como una opción dejar solo a un Presidente que en los peores momentos actúa con locura y en los mejores de manera errática. A diferencia de Chávez, Maduro no es un militar de carrera y por lo tanto su arraigo entre las filas castrenses es menor. Su experiencia con las armas se limita a un efímero paso como guardaespaldas de algún político poderoso y al puesto-títere de Secretario de las Fuerzas Armadas de su musa y amor imposible el Comandante Chávez. Hay que recordar que el país de Bolivar cuenta con uno de los ejércitos más grandes y equipados de Latinoamérica, sino el que más, por lo que una guerra interna traería por un tremendo sufrimiento a la población y poniendo en una posición delicada a los países vecinos y a todo el continente. Dadas las condiciones actuales de carestía y desplome económico, un desplazamiento poblacional llevaría a Latinoamérica a ver la primera crisis de refugiados (sin contar obviamente a los migrantes que pueden ser considerados como tales) y por lo tanto activar en la región lógicas no vistas desde los años ochenta. No es un tema menor e indiscutiblemente es una prioridad continental, a la luz del anuncio que ha hecho el Gobierno Bolivariano de Venezuela de abandonar a la OEA, aislando aún más a este querido país. La presión internacional y las negociaciones diplomáticas deben de continuar ya que han tenido resultados visibles, como sucedió en semanas recientes durante el albazo legislativo con reversa que aplicó Maduro y que perdió en pocos días. Es ridículo que voces como la de Yeidckol Polevski (ojala que así se escriba, si no sorry hasta el registro civil) en México digan lo contrario, y se atrevan a poner en duda la crisis venezolana en un afán de cubrir ideológicamente el movimiento al que pertenecen. Los problemas son reales y los venezolanos sufren de hambre, de falta de garantías individuales, carencias y todos los males que actualmente aquejan a esta hermosa nación sin importar las cada vez menos importantes ideologías de izquierda o de derecha. Los problemas que vive esta nación no son responsabilidad de Washington (doloroso decirlo pero así es), son el resultado de años de aplicación de las locuras de un emperador-comandante mal reencarnado en su ahijado político.

En el México peyotero todo se ve con un mismo espejo. La detención de Duarte y Yarrington parecen haber sido concebidas por una mente maléfica para salvar al PRI de su desplome. Pobres ilusos nosotros, en la cultura del engaño ya ni siquiera es necesario inventar nuevos temas pues solitos crecen entre el respetable. Es bien sabido que a Yarrington lo pescaron los gringos y que Duarte es una bomba de tiempo para un sistema político cimbrado por escándalos que suceden como telenovelas de Televisa, el mismo tema, diferentes actores pero iguales finales. Si un prestigio han ganado los guatemaltecos en los últimos años es el de perseguir a políticos corruptos. Presidentes y ex presidentes han pasado por el calvario y los hermanos de Guatemala no se prestarán a un juego en donde corran el riesgo de perder esta credibilidad que tanto les ha costado y que brinda estabilidad política interior, como debería de ser. En las muchas semanas que durará el proceso de traer al #YoMerengues Duarte a México, varios testigos pasarán a báscula en la sala de declaraciones guatemalteca y en ese mismo lugar el enemigo público número uno de Veracruz y el mundo, por qué no, también podrá declarar. Si sus dichos o los dichos de otros en estos espacios embarran a políticos mexicanos, ¿quién podrá ponerlo en duda?, especialmente si este ñoñesco ex gobernador solicita asilo político. Duarte, el rey de los memes mexicanos es un tema que se le puede salir de control al Gobierno Mexicano.

                Ya no es sorpresa que Mr. Trump declare un día una cosa y a los pocos minutos diga otra, vaya a la Chimoltrufia le vendrían bien unas de estas clases. El mundo comienza a acostumbrarse a este estilo corrosivo tan adelantado en este espacio, en donde el bluff procede a la estrategia. Los amigos de hoy son los enemigos del mañana y viceversa, en una danza que ya se antoja aburrida y por momentos peligrosa. Una versión alternativa de aquella historia presidencial reza lo siguiente; El viejo Presidente le deja al nuevo dos cartas numeradas con una instrucción clara y precisa, cuando tengas problemas ábrelas en ese orden. Como siempre en la vida política llega el día de los problemas y el nuevo presidente abre anheloso la primera carta que dice: “Cúlpame a mí”. Obediente y esperanzado aplica la fórmula y parece funcionar por un tiempo hasta que regresan los problemas con mayor fuerza y entonces acude a la segunda carta que dice en letras mayúsculas: “INICIA UNA GUERRA”. En la versión original, la decente y chabacana, la instrucción de la segunda carta se limita a pedir que escriba otra vez las dos cartas. Pobre iluso quien lo imaginó así. Estados Unidos se prepara para una guerra por un instinto básico de sobrevivencia política. El bombardeo a Siria después de los ataques inhumanos con gas fue el resultado de la necesidad de la Casa Blanca de poner distancia con Rusia en un momento que esa relación ahogaba al presidente americano, inocente quien creyó el cuento de que las imágenes de los pequeñitos muertos lo sensibilizaron hasta las lagrimas.  Don Donald quiere pasar a la historia y sus primeros 100 días han sido tan accidentados que ni echándole la culpa al anterior presidente  pudo librarla, así que parece que de manera adelantada abrió la segunda carta. Históricamente, cuando Estados Unidos se ha visto involucrado en guerras, México ha crecido económicamente. Es muy triste que el dolor de unos sea la ganancia de otros. Así las cosas en este mundo ingrato.

                Las elecciones del Estado de México ponen al sistema político en una disyuntiva. El crecimiento de la candidata de Morena y los escenarios comienzan a moverse. Personajes cercanos a la Presidencia han empezado a deslizar una idea que parece lo suficientemente buena como para considerarse. En una elección tan cerrada, negarle el triunfo a Delfina equivaldría a darle el combustible que le hace falta a AMLO para alcanzar su sueño de quinceañero de ser Presidente. Imaginemos a un país inundado en acusaciones fundadas e infundadas de fraude, a un López Obrador teniendo mil pretextos más para ser victimizado y para pedirle al pueblo que no permita que una vez más la clase política corrupta se apropie del poder. Sería como un tiro en el pie. Por el otro lado, validar el triunfo de Morena pondría a este partido en la posición de Gobernar por primera vez un estado y por lo tanto enfrentarse al desgaste y las miles de posibilidades de sucesos de corrupción que solo ayudarían a confirmar lo que muchos achacan a los del Movimiento de Regeneración Nacional y es que son iguales a los demás, que es uno de los riesgos de reciclar lo rechazado. El escándalo de la diputada veracruzana que recibe fajos de dinero como si fueran chicles, y del delegado Monreal que ahora además de los señalamientos emitidos por Mexicanos contra la Corrupción e Impunidad A.C. se suma una investigación en Estados Unidos en donde el Rey de los Dragones parece también mencionarlo en un caso de corrupción de varios ex gobernadores mexicanos, son solo dos botones de muestra del mismo saco. 

Es cuánto.

PD: Dedico esta colaboración a mi amigo Ulises con la deuda de un análisis somero de la Casa Blanca y sus fantasmas.

 

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Moroni Pineda

Activista permanente. Participa en Consejos de educación estatales y municipales, Fundación Paisano, La iniciativa bilateral México-Estados Unidos, UNETE, Mexicanos Primero, Presidente del Consejo de Participación Social