#Donald5Enrique0

  • Moroni Pineda
No reacciona el gobierno de EPN. El discurso de Trump no implica cambio.

5 anotaciones lleva Mr Trump con respecto al gobierno Peñista. Desde las amenazas en campaña y el desprestigio de la comunidad migrante, hasta la visita del Secretario Tillerson a México pocas horas después de emitir las ya tristemente famosas directrices sobre migración ilegal del Departamento de Seguridad Nacional. En cada una de estas ocasiones como en la fallida visita del presidente Peña a la Casa Blanca, el gobierno mexicano ha respondido lentamente y con falta de reflejos. La cancelación fue un intento de defensa que llegó tarde al hecho ya consumado. Solo hasta fechas recientes, The-Aprentice-Luis-Videgaray por fin ha reaccionado con un poco de más firmeza sin que esto necesariamente sea una señal de que dejaremos de ser la pelota favorita del pateador profesional de la Casa Blanca. El Secretario de economía Guajardo ha mostrado más músculo al detallar cuáles serían las medidas compensatorias a cualquier decisión unilateral del gobierno estadounidense, pero más allá de esto, seguimos sin anotar en los primeros 5 minutos del partido. Se corre el peligro de que después del discurso medio conciliador que anoche dio el presidente Trump en la sesión conjunta del congreso de Estados Unidos, bajemos la guardia creyendo que todo cambiará mágicamente de la noche a la mañana. Sería una finta que nos podría meter otro gol y llevarnos a perder el partido.

Hablando de este tema, ayer por la noche finalmente apareció el Presidente de Estados Unidos que una parte del electorado americano esperaba ver. Llegó con 4 semanas de retraso y lo hizo en una arena que por su misma naturaleza, levanta ciertas sospechas y genera más suspicacias que certidumbres. Los medios de comunicación tradicionales o los generadores de las llamadas fake news (noticias falsas) como Mr Trump se ha encargado de bautizarlos The New York Times, The Washington Post, CNN entre otros, han realzado la actitud conciliadora y de unidad que se sintió en la parte central del mensaje presidencial. En varios momentos los representantes demócratas se levantaron de sus asientos para aplaudir las palabras emitidas por la persona que se ha convertido en el anti-karma de todo lo políticamente correcto. Horas antes se había corrido la idea de que Donald Trump, el declarado enemigo de los migrantes, estaba dispuesto a analizar una reforma migratoria que incluyera a todas aquellas personas consideradas productivas para su nación, haciendo una clara distinción entre estos y los que ha llamado “bad hombres” (narcotraficantes, asesinos, ladrones etc.). Carlos Salinas, el enemigo imaginario de los mexicanos, bautizo de manera magistral momentos como este llamándolos, política ficción. Es difícil saber hasta donde las palabras pronunciadas en el mensaje de ayer en el Capitolio son ciertas o están solo destinadas a transitar en un momento en que se requiere despresurización. La semana pasada, o sea 7 días antes, Donald Trump vociferaba y amenazaba al mundo entero con poner a Estados Unidos en primer lugar pasando por encima de cualquiera que osara interferir. En un auditorio lleno por la derecha recalcitrante del país del norte, su mensaje caló profundo en el auditorio al que estaba destinado, exactamente como sucedió ayer en el salón del Congreso. Con un presidente que ve a la política como un acto de esquizofrenia social, el mundo seguirá sentado en la esquina del sillón mordiéndose la uñas esperando ver los resultados. Pero vuelvo a repetir, sería un error confiarse y diseñar planes futuros que rayen en el optimismo. México y los mexicanos deben de recordar la vieja máxima del priismo que dicta que cariño que no se refleja en la nómina, no es cariño. Mientras Donald Trump siga impulsando directrices y lastimando a la economía nacional con una amenaza tajante en contra del TLC, no podemos sentirnos confiados y creer que unas palabras cambiarán el rumbo que hasta hoy, pinta complicado.

Víctor Hugo, el último patriota francés envío una carta a los mexicanos en los años duros de la intervención Francesa, que en una de sus valientes líneas menciona; “Y habéis de saber que no es Francia quien os hace la guerra, es el Imperio”. Este pensamiento tan vigoroso como audaz, nos recuerda que los pequeños napoleones tienen un tiempo y caducidad. Es y ha sido un error de muchos mexicanos el creer que nuestra lucha es en contra el pueblo estadunidense. Nada más lejano de la realidad. Estamos en contra del trato, las declaraciones y acciones racistas de una Presidencia que nada tiene que ver con los millones de amigos, hermanos y aliados que México tiene en Estados Unidos. Hay más personas que desean el bien para nosotros que el mal. Insisto en que México debe enviar un mensaje de esperanza haciendo exactamente lo contrario a lo que pregona el presidente Trump. Debemos ser los mejores anfitriones de los millones de turistas americanos que nos visitan cada año y de los cientos de miles de ciudadanos estadunidenses que viven en nuestro país. El mejor lobbying se encuentra en las recomendaciones de boca en boca que puede hacer este ejército invisible pero contundente de amigos que de manera callada pero firme aman nuestra cultura y están entre nosotros. Ganemos sus corazones para ganar un mejor futuro para todos. La iniciativa privada y el gobierno mexicano se han tardado en lanzar una campaña de concientización y de buena voluntad para animar a nuestro pueblo a ser más generoso y cariñoso con aquellos visitantes o residentes que viven en nuestra hermosa tierra del sol y que son ciudadanos de Estados Unidos, pero que tiene en México a un segundo hogar. La guerra no la hacen ellos, sino una presidencia que tendrá como todas las demás su final.

Es cuánto.

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Moroni Pineda

Activista permanente. Participa en Consejos de educación estatales y municipales, Fundación Paisano, La iniciativa bilateral México-Estados Unidos, UNETE, Mexicanos Primero, Presidente del Consejo de Participación Social