La misma moneda

  • Moroni Pineda
De cómo entregar el muro en el año 2050, la candidata indignada y de migrantes en nuevo escenario

La esposa del ex presidente se pone densa como una indignada española y señala al actual gobierno Peñista como irresponsable por los precios de la gasolina. Olvida la candidata que su marido prometió entregar refinerías al final de su sexenio para alcanzar la anhelada libertad energética y no cumplió. No entregó,  no pudo o no quiso. Felipe olvidó castigar a los mismos corruptos que en su momento desviaron recursos petroleros para beneficiar al partido que hoy su esposa hostiga. Es tan culpable el que le agarra la pata a la vaca como el que la dejó pasar. Ninguno de los gobiernos en los últimos sexenios está libre de culpa. Por omisión, complicidad, corrupción o compromiso todos tienen las manos manchadas.

Donald Trump NO ES un apóstol de la democracia. A diferencia de las ideas grandilocuentes de sus antecesores, él no viene a cambiar al mundo para convertirlo a las tradiciones norte-americanas. Ya lo dije en mi columna anterior, lo del presidente Trump y sus paisanos son los negocios. El problema es que los escenarios se enrarecen y países como Japón ya empezaron a estirar las ligas. Un peleonero debe ser enfrentado bajo su misma lógica pero México sigue sin presentar una idea de cómo encarar al bulleador más famoso del mundo y tal vez de la historia reciente. Es un juego de judo diplomático, hay que tomar la misma fuerza del adversario para enfrentarlo y adelantarse. Así las cosas, México se ha tardado en pedir un arbitraje internacional del TLC. También cargamos nuestros propios negativos sobre el tratado y este es momento de ponerlos sobre la mesa y exponerlo públicamente. No existe espacio para el rezago, hay que movernos para ganar la agenda internacional, o en otras palabras tirarnos al piso. En esto último Trump se ha hecho un experto. Lo peor que podría pasarnos es que nos encargaran la construcción del famoso muro y dados los tiempos y calidad de la obra pública, seguramente lo estaríamos entregando allá por el año 2050, si bien les va.

Nuestras comunidades migrantes en Estados Unidos necesitan y merecen una estrategia. La embestida puede no ser menor, sin embargo, creo que no llegará a los niveles alarmantes que tantos vaticinan. Mientras son peras o manzanas, hay 3 grandes iniciativas que se necesitan desplegar de inmediato: a) La defensa de los derechos humanos y sobre todo, los derechos de movilidad en los que tanto México como Estados Unidos tienen firmados tratados internacionales; b) Intensificar la oferta educativa en el aprendizaje del idioma inglés (causa principal de racismo y aislacionismo social), la certificación de grados educativos, que en el caso de nuestros migrantes promedian el nivel primaria y la capacitación de habilidades básicas como la computación y administración; c) Un portafolio inteligente  para el desarrollo de negocios e inversiones, para aquellos casos en que los migrantes decidan regresar a sus tierras, que incluya asesoría y acompañamiento tanto en del lado norteamericano como en las comunidades de origen. Cambiar de la retórica a la práctica en el tema de migración es difícil, pero Puebla ya lo hizo y puso ejemplo como bien consta en la década pasada. No hay camino hacia atrás y las condiciones indudablemente serán muy distintas, especialmente porque cualquier valoración que realice el gobierno Estadounidense para deportar a nuestros hermanos, seguramente pasará por revisar antecedentes penales, y sobre todo priorizar la permanencia de aquellas personas que dominen su idioma y que cuenten con habilidades y conocimientos útiles para su economía.

Es cuánto.

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Moroni Pineda

Activista permanente. Participa en Consejos de educación estatales y municipales, Fundación Paisano, La iniciativa bilateral México-Estados Unidos, UNETE, Mexicanos Primero, Presidente del Consejo de Participación Social