75 Aniversario

  • Víctor Reynoso

El PAN llega a su 75 aniversario quizá con la peor imagen de su historia. Hay que aclarar eso: se trata de una imagen. Es en parte un reflejo de la realidad del partido, pero solo en parte. Conviene discernir qué tanto refleja la realidad partidaria y qué oculta de la misma.

Lo que oculta esa imagen negativa es que el PAN sigue siendo la segunda fuerza electoral del país (en senadores, diputados, gobernadores, presidentes municipales y diputados locales). Que la “victoria cultural” panista se vio refrendada con las reformas “de Peña Nieto” recientemente aprobadas. Que detrás de los escándalos protagonizados por algunos panistas hay decenas de legisladores federales y centenares de funcionarios públicos locales de ese partido que siguen trabajando cotidianamente para generar bienes públicos. Que el PAN fue capaz de realizar una severa autovaloración de sus derrotas en las elecciones federales de 2009, autoevaluación poco probable en otros partidos.

Se dirá que dichas evaluaciones internas no han servido de para resolver los problemas detectados en ellas, lo que es cierto. Se dirá también que el panismo sigue siendo segunda fuerza electoral no tanto por méritos propios, sino por debilidades ajenas: los demás partidos están peor. Lo que sin duda tiene algo de razón. Pero también es cierto que, sin hacer menos la crisis panista, este partido sigue contando con un capital político y doctrinario considerable.

Claro que lo que se ve son los aspectos críticos, y se ven porque son graves. El más reciente es el dislate de un exfuncionario del PAN que llamó “simio” a un futbolista. En un país donde el fútbol es el deporte con más aficionados el lamentable insulto seguramente llegará a muchos. Y hasta donde sé el partido no ha declarado que ese tipo de calificativos, resultado del racismo más vulgar, no tienen lugar en un partido humanista como el PAN. La expresión racista y la falta de sanción hacia la misma confirmará en algunos el estereotipo de este partido como una expresión rancia, conservadora, excluyente, elitista.

Los actos, y más que los actos, la actitud de algunos gobernadores panistas también ha contribuido a esa crisis de imagen. Destaca desde luego la supuesta construcción de una presa en el rancho del gobernador panista de Sonora, Guillermo Padrés. Las acusaciones de líderes panistas que piden “moches” (porcentajes de los gastos en obras públicas) a funcionarios del partido, que si bien no han sido probadas tampoco han sido desmentidas, o la acusación de José María Martínez al coordinador de los senadores panistas, Jorge Luis Preciado, de ofrecer sobornos para votar en cierto sentido, contribuyen a la mala imagen con la que el PAN llega a su cumpleaños.

No se trata de hechos aislados, ni de inventos de los adversarios del partido o de la prensa. Son acusaciones que han surgido dentro del mismo partido. La crisis de imagen podría dar lugar a una crisis institucional o total para el PAN si se da una condición: que haya una opción partidaria que compita con los valores y el electorado tradicional del panismo. No existe por ahora esa alternativa.

El PRI y el PRD tienen posiciones lejanas a la cultura política del panismo, por lo que difícilmente competirían (aunque el intento perredista de dar una imagen de partido más institucional y responsable podría atraer a simpatizantes panistas). Es notable que a pesar de la crisis y los conflictos internos no haya habido ninguna escisión relevante en el panismo, relevante en el sentido de ser una alternativa partidaria. Ni los nuevos partidos Encuentro Social y Humanista parece que jugarán ese papel. Sin amenazas externas, el único incentivo de los panistas para mejorar son ellos mismos.

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Víctor Reynoso

El profesor universitario en la Universidad de las Américas - Puebla. Es licenciado en sociología por la UNAM y doctor en Ciencia Social con especialidad en Sociología por El Colegio de México.