Capacitación para la vida y el trabajo

  • Alberto Jiménez Merino

La pobreza es un fenómeno creciente, por lo menos en los últimos 50 años, que es lo que me consta y  al mismo tiempo  la delincuencia se ha convertido en un problema de grandes preocupaciones para los gobiernos. Mientras más recursos se aplican para combatirla, más se incrementa y la mayor justificación es decir que es multidimensional, multifactorial, multifacética, ah y que ya venía desde antes.

La falta de alimentos, la escasez  de agua, la comercialización de los productos del campo, el ingreso a las escuelas de nivel medio superior y superior, la contaminación de los ríos, la caza y pesca excesivas ya eran problema cuando yo nací. No sólo no se han resuelto, sino que han empeorado.

Hemos perdido el suelo y la capacidad productiva de la tierra, se ha perdido la vegetación, la fauna silvestre y los peces en los ríos, hemos contaminado el aire, el agua y el suelo. Más de 2 mil 500 kg/ha de suelo fértil se pierden anualmente

Un tercio de los profesionistas actualmente está desempleado o subempleado en actividades distintas a las que se preparó, y los otros dos tercios que tienen empleo, ganan en promedio 3 salarios mínimos. Y  los que van egresando, no obstante su mejor preparación, tienen mayores dificultades para conseguir un empleo o crear una oportunidad de desarrollo laboral.

Más grave el panorama aún, es para los que desertaron de la escuela, porque no pudieron completar un nivel educativo mínimo que les permitiera tener los conocimientos indispensables para defenderse en un mundo cada vez más competido.

En el campo mexicano 80 de cada 100 que se dedican a actividades agropecuarias y acuícolas, lo hacen para el autoconsumo y no logran siquiera completar sus necesidades alimentarias anuales, mucho menos pueden obtener ingresos para un bienestar mínimo.

En México, más de la mitad de la población nacional se encuentra en condiciones de pobreza, un tercio con problemas de pobreza alimentaria, importamos más de la mitad de los alimentos que necesitamos anualmente y, peleamos ya  contra Estados Unidos, el primer lugar en obesidad a nivel mundial.

El gran problema está en que no hay en el sistema educativo nacional,  educación ni capacitación de las personas para la vida y el trabajo. Simplemente, no existe. No obstante que la educación es la prioridad de los gobiernos y de los presupuestos con casi el 70 por ciento de los recursos anuales.

En mi infancia, en el sur de Puebla, me dedicaba a ayudar a mi padre en las labores del campo,  fui pescador, acarreador de agua, buscador de leña, pastor de la yunta y de pequeños rebaños; más de 15 actividades propias de una familia de campesinos.

Me apuraba para ir a escuela. Ahí conocí muchas cosas, las matemáticas a las que empecé a tenerles miedo, historia, geografía, las capitales y ríos del mundo, me  aprendí casi todo, pero nunca una sola referencia a las actividades, problemas y necesidades en las que vivíamos cotidianamente. Ni siquiera en los niveles superiores a los que tuve la fortuna de llegar.

Así, concluyo que las necesidades de las familias más pobres no están incluidas en los contenidos educativos del sistema. No se hace nada por ayudar a los niños y jóvenes a identificar sus capacidades, para que puedan saber en qué son buenos, a conocerse a sí mismos. No se enseña lo suficiente para conocer los recursos naturales que tenemos, por eso ya se deterioraron, porque en nuestra necesidad e ignorancia nunca hemos sabido cómo aprovecharlos sin que se agoten.

Capacitar para la vida y el trabajo es ayudar a las personas a encontrar formas dignas de vivir aprovechando sus capacidades y recursos, es pensar cuando se revisan los planes de estudio que no todos van a continuar estudiando y no mandar al abismo a los que se salen de la escuela. Es incluir al autoempleo como una opción de desarrollo laboral y no seguir pensando que alguien va a venir a crear las empresas que nos van a contratar.

Es dejar de menospreciar las artes y oficios que mueven la economía nacional y, capacitar antes de pensar en sólo andar entregando apoyos económicos y materiales sin ninguna relación con las necesidades ni impactos sobre los problemas que se busca resolver.

 

*Delegado de SAGARPA en Puebla del Gobierno de la República

 

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Alberto Jiménez Merino

Ingeniero Agrónomo. Exrector de la Universidad Chapingo. Trabajó como secretario en 3 administraciones estatales. Consultor FAO. Tiene 3 Doctorados Honoris Causa y 15 libros escritos. Candidato del PRI a la gubernatura 2019.