Agricultura Familiar, Arma de la Cruzada Nacional contra el Hambre

  • Alberto Jiménez Merino
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Agricultura Familiar, es la práctica agropecuaria y acuícola que realizan las familias para abastecerse de alimentos en pequeñas parcelas o en los patios de las casas, dependiendo sólo de la mano de obra de sus integrantes.

De los 525 millones de granjas que existen en el mundo, 445 millones, es decir, el 85 por ciento, tienen menos de dos hectáreas y generan más de la mitad de los cultivos, carne y productos lácteos de la mayoría de los países en desarrollo. En China, el 98 por ciento de las granjas son menores a dos hectáreas. Todo esto, según estimaciones de Paul Pollack.

En México el 49 por ciento de la unidades productivas, que ascienden a 2.17 millones, son unidades menores a 2 hectáreas. Aquí, 80 de cada 100 productores del campo lo hacen para el autoconsumo pero no logran cubrir sus necesidades anuales, por lo que no tienen excedentes para generar ingresos.

Si las microgranjas ocupan el 85  por ciento del inventario de unidades productivas, se esperaría que las investigaciones agrícolas en el mundo se centraran en cómo elevar la productividad y los ingresos de los pequeños productores. Sin embargo, no es así. La mayoría de los líderes de la agricultura pasan sistemáticamente por alto la importancia de las microgranjas. Y la respuesta no tiene ningún misterio

Los centros más avanzados  en agricultura se encuentran en Estados Unidos, Europa y los países industrializados y es allí donde se forman los líderes de la agricultura de los países en desarrollo. De acuerdo con el mismo autor, las granjas promedio en los Estados Unidos son de 120 hectáreas y de 27 hectáreas en Europa. Entonces, es muy lógico que los profesores de estas  universidades realicen la mayor parte de sus investigaciones de doctorado dentro del contexto que conocen.

Lo anterior da como resultado que los lideres agrícolas de los países en desarrollo, influidos por los profesores que los preparan , vean a las microgranjas y las herramientas simples que se usan en ellas como aberraciones lamentables de la edad de piedra que, pronto, serán reemplazadas por granjas más grandes conforme avancen las fuerzas del mercado.

Y sin ir muy lejos, por aquí cerquita podemos encontrar que los problemas y necesidades de las familias más pobres no forman parte de las currículas del sistema educativo nacional. No se enseña a los niños el conocimiento y aprovechamiento racional de los recursos naturales, no hay educación alimentaria, qué comer, cuánto comer, cómo obtenerlo  y no hay educación financiera.

Las materias de las carreras agronómicas de las universidades mexicanas  se apoyan en textos escritos en Estados Unidos , Europa, Australia y Nueva Zelanda. Y no nos ha dado tiempo de adecuarlos y escribir los propios para las presentes y futuras generaciones.

Estamos llenos de investigaciones inspiradas de acuerdo a las necesidades de otras partes del mundo. El huerto y la granja familiar todavía es motivo de duda y mofa entre autoridades de todos niveles. Aquí, sólo se apoyan proyectos grandes, de alto impacto. No estamos para nimiedades. No vamos a jugar a la agricultura. Son expresiones que con frecuencia se expresan en los altos niveles de decisión, pero también en los intermedios y en los más bajos. Y nadie me lo ha platicado. Así lo he visto y vivido muchas veces.

La agricultura familiar es una arma, la más importante en la Cruzada Nacional Contra el Hambre, si se le otorga la importancia que tiene y se le destinan apoyos para elevar la productividad.

Primero, diferenciar muy bien entre productores de autoconsumo y productores que ya generan excedentes. Luego, reconocer que 9 de cada 10 , aún los que viven en zonas urbanas, mantienen el hábito de tener plantas con o sin patio disponible. El patio actual es un espacio improductivo, cuando no también desordenado.

Todo parte de conocer a qué se dedican las personas en las comunidades, identificar y formar grupos de trabajo con quienes hacer un diagnóstico y elaborar un plan de trabajo. Sea cual sea su actividad , todo empieza por la capacitación y la asesoría técnica, lamentablemente es el apoyo más abandonado por los tomadores de decisiones y el menos reconocido por el potencial beneficiario que, ante su gran necesidad de alimentos e ingresos, busca los apoyos materiales inmediatos.

Huertos familiares de hortalizas y frutales, granjas familiares para producir carne, leche y huevo, granjas acuícolas familiares, servicios técnicos que simplifiquen procesos y desarrollo tecnológico para la pequeña agricultura , sin demérito de apoyar a los grandes proyectos existentes, puede ser la diferencia entre seguir cargados de programas asistenciales y promover el desarrollo duradero de las familias.

Si la agricultura familiar se incorporara al sistema educativo nacional y si las profesiones agronómicas, biológicas, económicas y veterinarias la incluyeran en sus planes de estudio. Si los tomadores de decisiones se asomaran a la agricultura familiar y a la agricultura en general, otro gallo nos cantaría.

2014, Año Internacional de la Agricultura Familiar, y eso qué?

Delegado de la SAGARPA del Gobierno de la República en Puebla

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Alberto Jiménez Merino

Ingeniero Agrónomo. Exrector de la Universidad Chapingo. Trabajó como secretario en 3 administraciones estatales. Consultor FAO. Tiene 3 Doctorados Honoris Causa y 15 libros escritos. Candidato del PRI a la gubernatura 2019.