El sueño Iberoamericano

  • Juan Carlos Lastiri
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Hace 23 años, en la Ciudad de Guadalajara, nació la llamada Conferencia Iberoamericana, como una iniciativa de nuestro país encaminada a lograr la unidad y cooperación de los países identificados por su historia, cultura y lenguas. Este mecanismo multi lateral tiene como propósito coordinar acciones y proyectos en temas tan diversos como agua, cultura, educación, desarrollo urbano, justicia y propiedad intelectual. En la actualidad son ya 22 países que están integrados y cuya población representa el 10 por ciento de  la mundial, y ejerce 30 programas en dichas naciones.

El pasado viernes se llevó a cabo, en la Residencia Oficial de Los Pinos, el traspaso de la Secretaría General de esta Conferencia de don Enrique Iglesias a la señora Rebeca Grynspan, ambos talentosas figuras internacionales, siendo la segunda la que a partir del 1 de abril tendrá bajo su responsabilidad, conducir los esfuerzos internacionales de este conjunto de naciones tan parecidas y tan disímbolas a la vez. En esta ceremonia, el Presidente Enrique Peña Nieto hizo un recuento de las principales aportaciones que este mecanismo ha dado a las naciones miembro durante sus 23 años de existencia; de la misma forma, exhortó a la nueva secretaria general a transformar a este organismo iberoamericano para que su función unificadora siga dando frutos y así poder dar un nuevo impulso colectivo al progreso de nuestros países.

Esto sirve para hacer una serie de reflexiones sobre la importancia del trabajo colectivo, sobre todo por los grandes retos que tienen  los países iberoamericanos. Hoy vemos a España y Portugal que se convulsionan ante una terrible crisis que los sacude y de la cual no se ve pronto la salida. Ha sido de tanto impacto esta crisis que los ha venido a cuestionar –principalmente a España- su papel en la Unión Europea y hasta su integridad como nación. Cada vez son más fuerte los aires separatistas de la región catalana, lo que resulta en un dolor de cabeza para todas las naciones europeas, ya que de darse esta independencia pondría el mal ejemplo, de por sí ya adelantado con el caso de Crimea, entre otras regiones que vienen buscando lo mismo. La crisis laboral y el descredito de los políticos españoles, empezando por la Casa Real, no contribuyen en nada a dar rumbo a la que fuera llamada nuestra Madre Patria.

En este lado del Hemisferio, los países hispano parlantes y Brasil, buscamos una identidad propia para salir de nuestros grandes problemas. Es cierto que se ha avanzado muchos de manera promedio; entre nuestras naciones, ha disminuido la pobreza, se ha consolidado la democracia y el respeto a los derechos humanos ya es un referente obligado. Así mismo, los problemas de  inflación descontrolada, son cosa del pasado. El crecimiento promedio es aceptable y existen economías grandes como la nuestra o la brasileña. El futuro, parece,  puede ser visto con optimismo. Pero aquí el gran desafío es ir cerrando las brechas de disparidad que existen en los países, esto se refleja en el hecho de que el reto no se sitúa tanto en crecer sino en distribuir con mayor equidad la riqueza creada. De nada servirá que los gobiernos impulsen políticas económicas para fortalecer su desarrollo, si no van acompañadas con las adecuadas estrategias que permitan cerrar diferencias sociales, en base a evitar la acumulación de riqueza en detrimento de las mayorías que carecen de lo más básico.

En México, esta es la razón de haber incluido un objetivo en el Plan Nacional de Desarrollo llamado “México Incluyente” orientado no solo a disminuir la pobreza si no, en un plano superior, a lograr una sociedad realmente incluyente, en donde se cierran brechas entre el campo y la ciudad, hombre y mujer, indígena y no indígena, etcétera. Es increíble cuando revisamos el recién presentado Índice de Desarrollo Humano Municipal –estudio realizado por el PNUD- y nos percatamos que la Delegación Juárez del DF tiene los mismos indicadores que Alemania, pero que municipios de Oaxaca y Guerrero se encuentran al nivel de los países africanos más pobres. Esa es la realidad no solo de México sino de gran parte de los países latinoamericanos.

Así pues, Peña Nieto enfatizó la necesidad de trabajar para reafirmar al organismo iberoamericano y  que éste refuerce su trabajo tendiente a lograr mayor unidad y cooperación entre nuestros pueblos. En diciembre, Veracruz será sede de la Conferencia Iberoamericana  la cual, sin duda, servirá para repasar en donde estamos y hacia dónde queremos ir.

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