Se impuso la dupla Pablo-Micalco…

  • Juan de Dios Andrade

La combinación de varios factores nacionales y locales está desembocando en un resultado que ya se esperaba en Puebla. De un lado, tenemos el impacto generado por la línea estratégica presidencial de buscar alterar el tablero político de don Máximo y no faltan los que piensan que ahí se encuadran las decisiones del TEPJF.

Independientemente que sea verdad, parece que los asesores de Peña Nieto partieron de un supuesto muy simple: “patearle el tablero” implicaba fracturarle el equilibrio instalado, aunque de paso también surgieron más inquietudes porque ahora nadie quiere quedar fuera de lo que resulte y todos tratan de pescar lo que se pueda. O si se prefiere: anticipan que el forcejeo entre don Máximo y el Presidente irá subiendo de tono y eso augura muchas posibilidades de negociaciones inmejorables con uno o con otro. Habrá que esperar la decisión sobre los casos pendientes para saber si el mexiquense le entrará de lleno al tema de impedirle el control total al de Puebla. Si nos fijamos bien, se encuentra en juego la expresión territorial del poder…

Por otra parte, la lucha por la dirigencia nacional del PAN ha ido adquiriendo los perfiles que, del mismo modo, ya se veían venir. De los cuatro que manifestaron cierto interés en competir, los síntomas indican que Josefina no le entrará y lo acaba de decir Ernesto Ruffo. A raíz de la aprobación de los nuevos estatutos, la situación se complicó para Ernesto Cordero porque los calderonistas tienen peso en el CEN, pero no en la misma dimensión en las estructuras de todo el país. Lo anterior arroja el escenario de sólo dos competidores con posibilidades reales de triunfo: Madero y Oliva. Es obvio que a don Máximo le resultaría más cómodo Madero a la hora de las negociaciones, pero me parece que con Oliva tampoco le iría mal, sobre todo si consideramos que el de Guanajuato no le es adverso. En el peor de los casos, el poblano tendría que ceder más que con Madero, pero de ahí no pasaría…

El dilema se ubica en lo siguiente: Madero es conocido por la gran mayoría de los panista y tiene imagen nacional, pero al mismo tiempo acumula mucha carga negativa entre los miembros; Oliva, por el cargo que ostentaba, tiene vínculos con buena parte de los operadores nacionales, pero no es muy conocido y si desea competir tendrá que esforzarse más en la promoción de su persona en el PAN y fuera de él…

Esto explica tanto la estrategia del Yunque como de don Máximo. Ambos contemplan las dos opciones por si las dudas y el cuadro de combinaciones le da a Pablo Rodríguez un margen muy amplio. Sería un error creer que todo se centra en el CDM de Puebla Capital…

“El escenario de una alianza…”

Cuando don Máximo llegó al poder, Pablo era el interlocutor entre él y el Yunque, y sobre la marcha se maniobró para cambiarlo por el alcalde capitalino. Ante el inminente relevo en la alcaldía, don Máximo visualizó no sólo replantear la interlocución, sino sentar las bases para un relevo de élite en el Yunque. Esto fue lo que derivó en una fuerte resistencia del núcleo en torno al alcalde saliente y en el amago de don Máximo en el sentido de que o era Pablo o apostaría por alguien totalmente de él…

Los que saben dicen que don Máximo se aferró a la idea de que Pablo Rodríguez fuese el próximo presidente del CDM porque previó el intento de que el alcalde Rivera “bajase un escalón” y compitiese por ese espacio, con mayor razón al ocurrir el deceso de Genaro Ramírez. En tal caso, se quiere dejar al alcalde con dos opciones: ir en pos de un espacio en el CEN o salirse del ámbito político buscando otros horizontes…

El eje Pablo-Micalco se apresuró a sellar un acuerdo entre don Máximo y el Yunque antes que el CDM quedase en manos del bloque Eukid-Gordillo, lo que podría conducir a que en el mediano plazo ocurriese lo mismo con el CDE. Por ese camino los interlocutores, que se pensaban ya no eran tan necesarios, de pronto se volvieron indispensables…

Los hechos dirán si el binomio Eukid-Gordillo quedará en segundo plano o si va a dar la batalla rumbo al 2015. Pablo y Micalco han dado una muestra de habilidad política porque además resulta previsible que, en 2018, los que pierdan la oportunidad de ser gobernador pujarán por entrar en el Senado y eso sería un fuerte escollo para Micalco. Si no pasa otra cosa, en breve ambos podrían quedar como los interlocutores casi únicos…

“El escenario de Franco…”

Ante los cambios que se avecinan, otro que adquiere una dimensión especial es Franco, que quedaría como la carta aglutinadora del panismo tradicional, pese a provenir del ámbito ciudadano. Para lo que se requiera de ahora en adelante, don Máximo no sale perdiendo ni con Pablo, ni con Micalco, ni con Franco, porque van entrando de lleno al escenario de superación del conflicto entre el Gobierno del Estado y la alcaldía. La única diferencia sería qué tanto tendría que ceder don Máximo. La decisión estará en función de cómo se combinen las variables locales y nacionales. Franco no es un radical y en su momento hubo muestras de ello para sacar adelante la candidatura de Gali, asumiendo Pablo la misma actitud de respaldo hacia el hoy alcalde electo…

Hay que estar atentos al curso que tomen los acontecimientos, porque dependiendo de qué tipo de interlocución se necesite, será el camino que se siga. Falta la decisión del TEPJF sobre los casos pendientes para saber cómo quedará en Puebla el equilibrio de poderes, pero no altera las posibilidades de Franco. Lo que don Máximo debe tener bajo control es que la competencia entre los ejes de Pablo-Micalco y Eukid-Gordillo no genere más inestabilidad, y que las cosas entre Pablo y Franco no pasen a mayores. Fuera de eso, la Legislatura entrante promete mucho por el peso de sus integrantes…

Cada uno de los que aspiran a ser alcalde, gobernador o presidente en 2018 ya armaron su plan estratégico, incluyendo a don Máximo. No deja de ser interesante que se cumpla uno u otro de los proyectos de los distintos núcleos panistas, no entrarían necesariamente en colisión con el objetivo presidencial de él…

Se avecina lo más complicado, pero la expectativa es buena y eso es lo que ha puesto nerviosos a algunos en otros ámbitos, sobre todo si fuesen despareciendo las causas del conflicto intra-panista…

“El juego de los poderes transversales…”

Al interior de los grupos liberales parecen interactuar cuatro posiciones más o menos delimitadas: una, está apostada con Peña Nieto y teme la llegada de don Máximo a la Presidencia. Mira con inquietud todo acuerdo entre él y el Yunque, y maniobra para meter cuñas entre ellos. Otra, entró en la lógica de los acuerdos pragmáticos con don Máximo pero sin comprometerse en su proyecto presidencial. La tercera, acuerda coyunturalmente y desea participar en sus planes, lo que indica que considera altas las posibilidades de que triunfe. Finalmente está la que busca acuerdos pero desconfía porque se mira en el espejo del Yunque y no desea ser desplazada de lograrse el éxito…

Obvio: mientras la primera pretende crear nuevas confrontaciones entre don Máximo y el Yunque para que no tengan relación estable, la última se aboca a sentar las bases de una negociación confiable. Al margen del resultado, una cosa está clara: las cuatro parecen embargadas de cierto pesimismo frente al Presidente y desde distintas ópticas confirman que el sueño de don Máximo podría realizarse…

Hasta entonces…

Comentarios: confinespoliticos@yahoo.com

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Juan de Dios Andrade

Politólogo. Analista político y asesor. Especializado en historia y política mexicana, geopolítica y geoestrategia, Historia de las ideas políticas, teoría política y análisis de escenarios. Autor de la columna Confines Políticos