La disidencia hoy

  • Teresa Galicia Cordero

Cada día crece la disidencia en nuestro país, en un México donde hay más pobreza, en  donde la supervivencia empieza a ser  la preocupación fundamental de la mayoría de los habitantes y en donde todo apunta a  que la desigualdad  económica  de la sociedad se seguirá   incrementando.

Uno de los usos más frecuentes del término aparece en los regímenes totalitarios para hacer referencia a aquellos que ejercen una oposición al sistema político y social imperante. Los disidentes suelen ser perseguidos, censurados, encarcelados, torturados y hasta fusilados por sus  autoridades.

Un  disidente deja de reconocer la legitimidad de la autoridad a la cual le debía sometimiento. En  una democracia en teoría, sobre todo  en  temas de interés público, todos deberíamos  tener plena libertad de opinar y apoyar o disentir de las opiniones de otros, sin embargo en la  práctica no es así; tener una postura crítica ante diversos hechos sirve para señalar, violentar y hasta acosar a quien se atreve a disentir de lo que los poderosos dicen, hacen u ordenan.

El ejercicio del debate aplicado con rigor, es una herramienta de enorme valor en la toma de decisiones, pero en pocos espacios se debate en serio. Esta herramienta que debería ser la herramienta por excelencia de los legisladores  está ausente. Tenemos un Congreso que renuncia a ser Congreso.

Para Pablo Latapí, un actor responsable del atraso educativo es  el Congreso de la Unión, quien no obstante su pluralidad, representatividad y papel de contrapeso al Ejecutivo, no ha mostrado, en conjunto, una visión de Estado en el tema educativo.

Existen escasos antecedentes  sobre iniciativas de leyes  o de la aprobación de procedimientos para conducir  a México con firmeza y decisión a una educación de calidad. Sentenció: “Las decisiones de ambas Cámaras no se rigen, en la gran mayoría de los casos, por el bien del país ni por objetivos a largo plazo, sino por la conveniencia del trueque de intereses entre los partidos” .Este tiempo, como siempre,  le da la razón.

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación  CNTE no ha sabido hacerse escuchar por la sociedad en general y su postura se ha radicalizado. Sus planteamientos parecieran  caprichosos y hasta necios, pero si analizamos sin favoritismo los hechos, podremos identificar que desde el principio no se buscaron las condiciones para que los maestros y las maestras de la CNTE tuvieran  la oportunidad de exponer  a fondo sus planteamientos,  los espacios naturales se cerraron desde antes de permitirles exponer sus demandas.

A la hora de reclamar a los maestros disidentes, hay que analizar el contexto actual, la manera en que se están aprobando  las reformas, y no sólo la educativa.. En los medios de comunicación hay una campaña de linchamiento, los medios dominantes frente a la disidencia no han comunicado de manera neutral los acontecimientos, siempre ha existido la  voz autoritaria del poder. Prensa, radio y televisión con sus excepciones, han satanizado, desacreditado, desvalorizado su movimiento y ahora  nadie puede negar que la imagen general del maestro a tenido daño moral, sea disidente o no.

Los niveles de  desacreditación de los trabajadores de la educación son realmente alarmantes. Se  ha dado  puñalada tras puñalada  a la figura del maestro, se  han polarizado los criterios ante la opinión pública y términos como disidente, revoltoso, aviador y haragán son frecuentes.

Toda empresa y también lo escribió Latapí, busca  elevar las cualificaciones de su personal; en esto invierte, a esto está atenta, sabiendo que de ello dependen su competitividad, su productividad y, en el fondo, su existencia. No ha sucedido lo mismo con nuestro sistema educativo ni con nuestros maestros.

Y parece olvidarse que el primer actor responsable ha sido  el gobierno federal, que pese al liderazgo que le otorga la Constitución en el ámbito educativo, no puso lo necesario para atender al sector como prioridad. Mucho se ha argumentado  que la verdadera preferencia no se manifiesta sólo en dinero, sino en la calidad de las decisiones, la determinación política y la capacidad de movilización, y en realidad, la educación no ha sido objeto de la energía de los gobiernos federales para transformarla a fondo. A los maestros ahora se les culpa de  la entrega que  hizo por décadas el presidente de la República de espacios vitales de la SEP al sindicato magisterial.

Lorenzo Meyer  ha asegurado que el sindicato y los maestros tienen una historia que está cobrando parte de la factura, pues en el mundo hay sistemas educativos que nos han rebasado, gracias al uso que el gobierno y los partidos  le ha dado al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), por ejemplo  en tiempos electorales.

En este momento, la calidad de nuestra democracia está en  juego, conflictos aparecen por todos lados  y  lo que se estamos presenciando   es el ataque continuo a  la disidencia  y la incapacidad de las autoridades para aprovecharla.

Cómo expresa Meyer,  si la gente no es capaz de movilizarse y la sociedad mexicana no da la lucha, “que la historia nos lo cobre”.

Referencias

http://www.observatorio.org/comunicados/EducDebate28_EnsenanzasLatapi_3.html Consultado el 5 de octubre del 2013.

http://www.oei.es/docentes/articulos/como_aprenden_maestros_latapi.pdf.     Consultado el 8 de octubre de 2013 .

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Teresa Galicia Cordero

Doctora en Educación, investigadora social, formadora de docentes, diseñadora, asesora de cursos, talleres, diplomados presenciales y en línea, coautora de la iniciativa “Encuentros educativos. Resignificar la experiencia”.