Memoria Histórica

  • Teresa Galicia Cordero
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“Tienen la fuerza, podrán avasallarnos,

pero no se detienen los procesos sociales

ni con el crimen ni con la fuerza.

La historia es nuestra y la hacen los pueblos”. 

Salvador Allende

Ayer se conmemoró el cuarenta aniversario de la muerte de Salvador Allende en Chile, situación que ha llevado no sólo a los chilenos, sino a buena parte del pensamiento liberal en todo el mundo, a pronunciar la frase:”Nunca más”.

Hablar de memoria histórica implica analizar el  entorno actual, aprender de los errores del pasado y comprender  la influencia que va teniendo en los procesos sociales. Sin embargo, las sociedades en sus diversos momentos y evolución, parecen no   recordar los hechos pasados para  tomar sus fortalezas y  devolverle a la historia su lugar como formadora integral de una cultura.

 El caso de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación CNTE es un ejemplo. Hay que recordar sus inicios, su estructura y su evolución: “Organización de masas conformada por los trabajadores de la educación democráticos del país, independientemente de la burguesía y su estado, del charrismo sindical y de cualquier organismo político, es decir, no es propiedad de nadie más que de los propios trabajadores de la educación”. Nace el 18 de diciembre de 1979  para organizar a los trabajadores en la exigencia de la democracia sindical  reivindicando la táctica de lucha histórica de movilización-negociación-movilización  en atención a sus demandas. ¿Los entendemos un poco  ahora? ¿estaría en el centro del debate la reforma educativa sin su movimiento? ¿sin movilización los hubiera recibido el secretario de gobernación?

Los ciudadanos críticos asumen posturas que se concretan en una toma de conciencia acerca de los conflictos sociales; otros ciudadanos  los  ignoran por diversas causas, a veces   por apatía  o negligencia, o tal vez por ignorancia, intereses muy particulares o   por conformismo, irresponsabilidad  y hasta por miedo. Sea como sea nuestra sociedad no puede seguir apostando por  la perpetuidad de los mismos vicios y errores que se han trasmitido  como herencia a las nuevas generaciones. Repetir las noticias o los discursos sin la mediación de un análisis crítico nos está llevando poco a poco, a una  situación de polarización social.   

En la reforma educativa “no hay marcha atrás”, advirtió Peña Nieto.

Para    transformar la escuela, no basta promulgar las leyes secundarias  de la reforma educativa e  iniciar los trabajos de rediseño en las escuelas normales, la revisión del modelo educativo,  los planes de estudio, etc., es necesario  también asegurar un enfoque didáctico  que ponga  en duda las  relaciones que reproduzcan reacciones sociales de dominación o autoritarismo. Las lecciones de las luchas por la Independencia,  la Revolución,  la Reforma o la del Golpe Militar  en Chile son bien representativas.

Al estudiar  personas, acontecimientos, procesos del pasado y del presente, por qué no llevar al aula  diversas interrogantes sobre ese suceso histórico: ¿Qué ocurrió? ¿por qué ocurrió?¿cuál es el origen? ¿cuáles son los resultados? ¿qué alcances y limitaciones tuvo? etc.  Intentar descubrir las respuestas adecuadas para esas preguntas, es una de las cuestiones más apasionantes de la historia y  puede hacer más interesante su estudio y comprensión. Requerimos "ver con los ojos del pasado" nuestra realidad actual y actuar en consecuencia.

Todo cambio legislativo en nuestra Constitución traerá consecuencias, ¿positivas o negativas para el pueblo mexicano? .Los procesos son largos y el tiempo lo dirá, por lo pronto, es predecible que   este  paquete de reformas tendrá  repercusiones  a corto, mediano y largo plazo. Hay que mantener una visión crítica en cada uno de esos plazos.

Lo que sí es seguro es que   la reforma hacendaria del gobierno   afectará  nuevamente a la clase media mexicana, pues somos  “los contribuyentes más cautivos, trabajadores, formales y productivos”.

La cada vez más ausente democratización del país en cuanto a la toma de decisiones de orden público, demanda  aceptar que en todos los ámbitos del desarrollo social van a existir puntos de vista diferentes. Hay que  conocerlos, comprenderlos  y  respetarlos  para  no señalar, anular o boicotear, a quien por sus circunstancias, piensan y actúan de manera  diferente.

 Ante esa situación, bien vale la pena recordar un fragmento del último discurso de Salvador Allende:

“Me dirijo, sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la abuela que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la Patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, , colegios de clases para defender también las ventajas de una sociedad capitalista de unos pocos…..El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse”.

Referencias

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Teresa Galicia Cordero

Doctora en Educación, investigadora social, formadora de docentes, diseñadora, asesora de cursos, talleres, diplomados presenciales y en línea, coautora de la iniciativa “Encuentros educativos. Resignificar la experiencia”.