• Sociedad

¿Cómo es sobrevivir al Covid-19 en Puebla York?

  • Laura Ruiz
Pasa migrante poblano de la incredulidad a la cama de un hospital en apenas unos días
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En Nueva York o “Puebla York”, como se le conoce popularmente a ese estado por la alta cantidad de poblanos que se buscan allá la vida, habían muerto hasta el miércoles más de 5 mil habitantes y de ellos un 34 por ciento son latinos, según estimados de autoridades locales. Sin embargo, Pedro Cruz Pérez de 55 años y sin antecedentes de problemas de salud, es uno de los más de 24 mil portadores sobrevivientes.

El originario del municipio mixteco de Chinantla migró a Brooklyn  en 1987. Se reconoce como uno de los muchos neoyorkinos que no creyó en la enfermedad hasta que el 24 de marzo no pudo respirar. Salió de su departamento, tomó el primer taxi que pudo y seis minutos después llegó a internarse al Maimonides Medical Center.

Se encontró con salas y pasillos llenos de pacientes en camillas, cuando normalmente el nosocomio luce espacioso. De los doctores y enfermeras recuerda sólo haberles visto los ojos cubiertos con lentes. Aunque parecían hacer su trabajo sistemáticamente, los notó tensos.

Le pusieron suero y un oxígeno que no sabe si sintió muy frío o muy caliente. Escanearon su pecho con una máquina y con grandes y molestos cotonetes tomaron muestras de su nariz. Tras 10 horas en cama para estabilizarlo lo mandaron a casa con una hoja que le permitiría volver si empeoraba y una receta de tylenol, la versión estadounidense del paracetamol

Dos días después recibió una llamada telefónica en la que le confirmaron que era portador de coronavirus y le pidieron continuar aislado. Se le fueron los días viviendo solo, acostado, sin apetito, con las pastillas y tés. Ayer su médico le dio el alta y tras casi tres semanas de incertidumbre, el lunes regresará a trabajar.

Todavía a mediados de marzo, relata en una llamada telefónica por Facebook, no se tomaban precauciones en espacios congestionados de la ciudad como el metro, donde sospecha haberse contagiado. El subterráneo lo toma de ida y vuelta para llegar a su trabajo de limpieza nocturna en la New York University. Son trayectos de unos 40 minutos y en esos días todavía los recorría entre apretones.

"Andábamos tranquilos, todo estaba abierto, las tiendas, hacíamos una vida normal, pero poco a poco, a fines de marzo, ya se empezaba a asustar la gente porque había mucho enfermo ya", explicó en una conversación en que todavía se escuchó toser a Cruz Pérez.

Fue a partir del 18 de marzo cuando comenzó a sentir síntomas. Fiebre alta, dolor de cabeza, escalofríos, diarrea y la pérdida del sentido del olfato y el gusto. Creyó que era una enfermedad común. El susto llegó cuando sitió que por más que inhalaba, su pecho estaba lleno.

"Yo decía, 'No, no, no, no. No creo que sea. Ha de ser una gripa o la tos', pero fue poco a poquito, poco a poquito cuando yo sentí que los pulmones no tenían aire. En el trabajo me dijeron, 'vete a hacer el examen y a ver qué pasa'. Todavía estando en el hospital me dije, 'yo no creo que sea ese virus', pero sí", relató.

Por ahora ha salido a ver al doctor que le dio de alta y a hacer compras en el supermercado. Aunque sabe por lo que le explicaron, que su cuerpo ya se hizo resistente al Covid-19, reconoce que tiene miedo de pisar la calle y volver a enfermar. Tendrá que vencer sus temores en los próximos días porque necesita la paga de su trabajo.

En su caso, agrega, tiene la residencia, está inscrito a un sindicato, tiene derechos laborales y basta con que presente documentos médicos a la universidad para que le paguen íntegras las tres semanas que no trabajó. Con preocupación reconoce que no todos en Puebla York tienen la misma suerte que él.

"Es bien complicado para muchos que no tienen papeles o no tienen su residencia. Eso es difícil, difícil, difícil. La verdad que no sé cómo le hacen muchos paisanos para comer. Ahorita no hay trabajo, todo está cerrado", comenta.

Peor aún que el no tener con qué mantenerse o con qué garantizar la salud, es la muerte. A ella ya la tuvo de cerca Cruz Pérez. En la última semana no sólo libró la enfermedad, sino que tuvo noticia de la muerte por coronavirus de dos primos y una prima que vivían en Estados Unidos y también son de la Mixteca poblana.

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