• Cultura

Crónica excepcional de un libro fuera de serie

  • José Alberto Vázquez Benítez
Por lo general se piensa que el escritor, escribe y ya. Envía su texto al editor y trabajo terminado, don Arturo nos dice exactamente lo contrario
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José Alberto Vázque Benítez

A Arturo Pérez Reverte, autor del libro “SABOTAJE” que hoy comentamos, le han dicho: “Qué poca vergüenza tienes. Has conseguido lo que muy pocos consiguen en la vida; aparentar exactamente lo que eres, y que parezca que lo aparentas“; pues, generalmente en la crónica y crítica de un libro se habla de eso, del libro,  más no del autor, cosa a lo que aquí pretendemos dedicar algunas líneas. Por lo general se piensa que el escritor, escribe y ya. Envía su texto al editor y trabajo terminado, don Arturo nos dice exactamente lo contrario:

“Ya ven; una novela no se acaba de corregir nunca. La entregas al editor cuando ya no puedes más  y eso es todo. Esperar a tener plena satisfacción es no acabarla nunca…” Ilustramos este texto con fotografía de la página ya trabajada, corregida y vuelta a corregir de Sabotaje, en la que el escritor invierte horas y días dedicados a releer y corregir.

De verdad, recreativa y una auténtica novela de aventuras absorbente es Sabotaje.  Trata de la creación en París del Guernica por encargo a Picasso del gobierno español – entonces en el poder – y la misión para destruir el cuadro e impedir que llegue a la exposición mundial

Del primer encuentro en 1937 de Lorenzo Falcó  con el pintor en su estudio en París, nos dice en el texto: “Picasso lo había recibido sin  cordialidad, pero tampoco con hostilidad”. La novela  toda es un placer escrito y vivido de esos días del 1939 en Paris, hablando el genial pintor: “no tendrá color, porque no quiero distraer a quien lo contemple…Será una paleta de negros y grises. Un monumento a la desilusión, a la desesperación, a la destrucción. Un aldabonazo a la conciencia de la humanidad” – “Se llamará Guernica – Dijo Picasso. “. “El conjunto era una especie de pesadilla sombría, abigarrada, y geométrica; el toro, el caballo, la mujer aullando con el niño muerto en brazos, la mano que sostenía el quinqué,  los brazos alzados al cielo”.

Estando en su cuarto de Hotel Lorenzo Falco. mirando desde la ventana, de la escena Pérez Reverte nos dice: “Fumó asomado a la ventana bajo la barandilla de hiero del balcón  contemplando la estatua de un filosofo francés  – se refiere a Diderot  –  de quien Falco no había leído nada jamás, era una sombra entre las hojas dormidas de los árboles; y más allá, al otro lado del bulevar la luz indecisa de una farola iluminaba en penumbra la torre de  la iglesia de  Saint German cuya alta aguja piramidal se perdía en la oscuridad”. El ambiente se percibe con un grato olor a tabaco de acuerdo con la personalidad de un asesino al servicio del gobierno del generalísimo. Los  elogios a la lectura de este libro huelgan y campean en las RsSs., por ello, recordando el reciente Día Mundial del Libro,  hemos escogido ésta crónica, de lo que realmente es un gran libro y su clara invitación a leerlo.

Una página, texto de Sabotaje sometida a minuciosa corrección

Frente a la iglesia de Saint Germán, el filósofo francés Diderot.

En su hábitat natural, rodeado de periodistas y amigos Don Arturo comenta su libro

Don Arturo Pérez Reverte autor de la trilogía de Falco

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