• Seguridad

Casitas para sexo dejan 20 mil pesos diarios en el Cereso

  • Alberto Melchor
Un interno del Cereso de San Miguel,apodado El Cachibombo, cobra las rentas de la zona donde el pasado sábado fue apuñalada una mujer
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El interno Arturo Romero Aparicio, alias "El Cachibombo", se encarga de operar el rentable negocio del sexo y las visitas conyugales en el Cereso de San Miguel.

Además de cobrar por los servicios de agua potable o cigarros, recibe cerca de 20 mil pesos diarios por rentar espacios en las "casitas", un lugar improvisado para la visita íntima.

Fue precisamente en una de estas "casitas" donde el sábado pasado fue apuñalada una mujer por el interno Jorge Salvador G., quien presuntamente no soportó que la víctima quisiera terminar la relación que habían iniciado hace dos años.

Visita íntima y prostitución

Según informaron fuentes al interior del Cereso ubicado en la capital poblana, la zona conocida como las "casitas", instalada a un costado del patio central, consta de decenas de pequeños espacios improvisados con lonas y cobijas, de apenas metro y medio de ancho por dos y medio de largo.

Allí, en los días de visita se permite a los internos recibir a sus parejas para la visita conyugal o, en su caso, contratar alguna sexoservidora.

Aunque el Cereso cuenta con dormitorios destinados para la visita íntima éstos se encuentran ocupados por reos con alto poder adquisitivo que rentan hasta dos espacios para instalarse, alejados de las sobrepobladas crujías comunes.

Para poder usar una "casita", los internos deben pagar 120 pesos por todo un día o, si lo prefieren, la módica cantidad de 15 pesos por una hora.

"El Cachibombo" controla las cuotas

Aunque cada "casita" esta concesionada a ciertos internos, quienes pueden poseer desde uno hasta 40 de estos espacios, por cada una deben pagar la cuota diaria de 30 pesos que cobra Romero Aparicio"El Cachibombo".

Este personaje no solo se encarga de recolectar las cuotas que posteriormente son distribuidas entre uno de los mandos penitenciarios y los guardias del lugar, sino que además posee los derechos para cobrar por otros servicios.

Este interno originario de Morelos fue detenido en 2004 por el delito de secuestro y tras su ingreso al penal se fue haciendo del control de la venta de cigarrillos, el ingreso de prostitutas y los permisos para el uso de celular.

Además opera negocios más "limpios" al interior del penal, como una verdulería, una paletería y la farmacia, así como la concesión de pipas de agua potable que vende a la población penitenciaria en tambos de 200 litros para el uso cotidiano.

 

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