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Juego del muelle o ruleta sexual pone en riesgo de enfermedades a jóvenes

Las mujeres son las que llevan la peor parte, ya que son quienes pueden quedar embarazadas, enfermas o con vaginismo
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Se le conoce como el “juego del muelle” o “ruleta sexual” y cada vez se está haciendo más popular en diversas partes del mundo.

Se trata de un juego sexual que se ha popularizado en España, pero del que ya se tenía conocimiento que en otras partes del mundo ya se realiza.

El periódico El Mundo relata cómo se lleva a cabo este juego basado en un video en donde se aprecia a varios jóvenes en una habitación en donde hay “un cenicero con cigarrillos apagados, dos botellas de ron barato, Fanta de limón y vasos de mini medio llenos”.

“El vídeo dura menos de cuatro minutos. Hay cinco chicos de 16 años sentados con las piernas estiradas y los calzoncillos bajados en el suelo del pequeño salón”, inicia su relato el medio de comunicación y añade que en la grabación aparece tres chicas, quienes se toman unos últimos tragos y se desnudan de la cintura para abajo.

La persona que graba no para de reír ante lo que ve, mientras de fondo hay una canción de Ricky Martín. “¡Vamos, que se les va a bajar!”, grita la chica.

Las tres chicas se sientan en tres de los jóvenes forzando la penetración sin condón y así permanecen por 30 segundos, para después hacer lo mismo dos veces más con chicos diferentes-

El perdedor de este juego es el joven que eyacule primero.

Este juego se dice que tuvo su origen en Colombia y ha prendido las alarmas en salud, ya que los jóvenes involucrados están en riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual; además de que las chicas podrían quedar embarazadas.

En Madrid los casos de enfermedades por contacto sexual han incrementado. “Eso lo hemos constatado y es alarmante en la unidad de adolescentes. Hemos pasado de atender dos o tres casos al año a tener 10 menores en un trimestre. Una barbaridad”, declaró a El Mundo Pilar Lafuente, ginecóloga del Hospital La Paz.

Los adolescentes están empezando a normalizar este tipo de prácticas y crean una relación de desigualdad entre los niños y las niñas. Son ellas las que se suben encima, van girando. Ellos controlan la eyaculación, en ningún momento se piensa en el placer. Se lo toman como algo divertido, otro juego más, una práctica de poder. Las chicas se prestan a ello porque quieren demostrar estar más liberadas sexualmente. Y los chicos compiten entre ellos para ver quién es el más macho, el que más aguanta”, explica Ana.

Las chicas son las que llevan la peor parte. “Los chicos luego pueden tener problemas de erección, de control de la eyaculación. Pero la peor parte es para ellas. El dolor que les está suponiendo ser penetradas sin estar excitadas les produce vaginismo; la vagina está contraída y así se producen desgarros y heridas”, cuenta la especialista.

Foto Twitter

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